CARTA DE MI MISMO A UN YO DESCONOCIDO.

DOCUMENTO CIERTO APARECIDO EN LAS RUINAS DE UNA ANTIGUA VIDA. Afortunadamente es un documento anticuado y que en nada se parece a la actual situación.

Ahí estás, escribiéndote a ti mismo en lugar de seguir tus propios consejos y vivir cada segundo como si fuese el último. Tal vez sea porque, como dijo Van der Rohe, menos es más, pero el caso es que cada vez te veo más confundido ¿quién te iba a decir, pobre desgraciado, que ibas a llorar cada vez que escuchases a los Platero? Claro que ¿quién iba a decirme a mi que iba a enamorarme en cuatro años de más tías de las que me había enamorado en toda mi vida?

Este mundo no es justo del todo contigo y aunque tu no lo digas yo lo se. Tu solo has sido un pobre diablo que nunca tuvo la oportunidad de amar a nadie porque nunca nadie te hizo sentir que te amaba. Se que a esta última si que la amaste, un quid pro quo, ya que por primera vez en tu vida te sentiste querido y necesitado, pero no te engañes a ti mismo, lo pasado no vuelve y si lo hace, es cuando menos debería hacerlo, así que sal ahí afuera, mira a los ojos a la vida y desafíala, dile: “¡ahora me toca mover ficha a mi, ahora soy yo quien escribe las normas del juego!”. Pero no te quedes en las palabras , sal a la calle y busca tu felicidad plena, busca eso que añoras en tu vida, eso que crees que te falta y que te deja incompleto.

“¿De qué te sirve ser más fuerte si no sabes ser mejor?” (F. Balart)

Ha llegado al hora, amigo Kwicks, de ser mejor, porque tu ya eres el más fuerte de cuantos conozco y porque tu sabes ser el mejor, ¡demuéstralo!

Se que soy un poco pesado contigo, pero entiende que lo hago porque te quiero. Si, te quiero mucho y nadie en este mundo me importa más que tu, eres el mejor (y a veces pienso que el único) amigo que tengo, por lo que verte así, triste y llorando, me hace sentir mucha pena y tristeza y eso me jode por dos motivos: el primero es que nadie se merece que estés así; el segundo que yo soy un tipo duro y si me haces llorar vas a joder mi reputación como has jodido la tuya.

Siempre que has recurrido a mi me has encontrado, dispuesto a llevarte a dar una vuelta en la moto para que el aire te despejase, o preparado para escuchar esas poesías que sacaban de tu interior todo lo que llevabas dentro, sentado en la cama junto a ti cuando, harto de no comprender nada, has despertado tras una borrachera. Ahora me toca a mi pedirte algo, me lo debes y se que tu cumplirás lo que te pida: a partir de hoy tu conducirás la moto, a partir de hoy no escribirás más, si no que vivirás, a partir de hoy no te emborracharás, te enfrentarás a tus problemas. Solo te pido esas tres cosas en pago a la deuda que tienes conmigo por estar siempre detrás de ti cuando me has necesitado, espero que cumplas con tu acreedor.

Sinceramente:
Tu.