L'ALPE D'HUEZ DE MI VIDA.

Aunque todo me de igual, hay cosas que nunca cambiarán, y yo soy una persona muy emocional. Se que eso es algo que salta a la vista, pero también se que el primer paso para curarse de una adicción es reconocer que eres adicto. Yo soy adicto a los sentimientos. Se que puede parecer una tontería, pero lo soy, me pueden el corazón, por más que intente evitarlo, por más que deseo controlarlo, siempre me puede el corazón. Ayer hable con ella de nuevo, hacía tiempo que no lo hacía y anoche fue el momento. No es este sitio para detallar la conversación, pero me ganó la partida de nuevo. Tiene razón, tuvo sus motivos, joder si los tuvo. Pero lo peor es que me di cuenta de algo, la necesito. Si, ella es algo muy importante en mi vida. Pasó como un relámpago, un simple parpadeo habría bastado para no verla, pero no parpadeé y la vi, dejé que entrara en mi corazón y ahora es su dueña. La necesito, es parte de mi interior.

Ella fue todo un soplo de aire en mi vida cuando ya empezaba a perder la esperanza de encontrar algo así. Pero mira tu por donde apareció. Me dio esperanzas, no me refiero a esperanzas de estar con ella, de serlo todo... no, me dio esperanzas de algo más, me permitió ver que aun había muchas cosas que hacer en la vida y ella era el mejor ejemplo. Por ella atravesé media España en un solo día, por ella estuve sin dormir muchas noches, por ella sonreí cuando ya pensaba que mi viaje a Cazorla solo iba a ser un viaje más. Y ahora se que ella es mi sino, se que es lo que andaba buscando, pero también se que es una difícil meta. Pero aunque nunca suelo decir estas cosas, hoy me apetece decirlo, no me importa, será mi L'Alpe d'Huez y yo el escalador más obstinado. Lo intentaré porque se que es mi destino y si al llegar allí descubro que estaba equivocado, pues volveré a casa con la satisfacción de haber intentado algo que aun fallando merece la pena haberlo hecho. Todo está en sus manos, todo menos mi necesidad de intentarlo.

El frío de la cumbre no me asusta, ni me da miedo caerme ladera abajo mientras intento coronar la cima. Solo me da miedo quedarme en casa, mirando como la tele me ofrece imágenes de algo que nunca intenté hacer. Ya probé la escalda una vez y lo hice, llegué hasta arriba, aunque ella no quiso o no supo mantenerme arriba. Esta vez será distinto, se que puedo llegar a lo más alto y se que ella agradecerá que lo intente. ¿Cómo puede dejar de hacer algo que veo de manera tan clara como mi fin último?

Creo sentir, no... se, si, lo se. Se que ella también necesita que lo intente. Lo haré.