Hay varias cosas que no cambian nunca y durante la semana pasada y lo que llevamos de esta me he dado cuenta.Siempre me pasa lo mismo cuando viajo a Madrid, soy un urbanita nacido en un pueblo. El regreso a mi ciudad tras unas horas en la capital me sumen en una depre (nada serio, la verdad) que me hace reflexionar sobre decisiones que en su momento tomé. Cada vez que viajo allí, que salgo de copas por Madrid, que me tomo unas cañas por el rastro o que paso una tarde agradable en casa de unos amigos madrileños... me doy cuenta de que nunca debí dejarlo. Me encanta andar por sus calles, cada vez que subo al metro, que conduzco por las Gran Vía... me doy cuenta de lo feliz que soy rodeado de humo, contaminación, gente extraña y todo eso que hace de la capital un lugar en el que me siento como en casa.
Las verdaderas amistades no se esfuman por arte de magia, cuando alguien te quiere, te querrá siempre si ese amor es verdadero. Ayer me di cuenta de que una de mis amigas lo es de verdad, tal vez anduvo un poco confusa un tiempo por motivos personales, pero lo es, me quiere como yo la quiero a ella. Aunque llegué a pensar que tonterías sucedidas en un momento dado iban a terminar con la relación, lo cierto es que ayer me di cuenta de que cuando necesita a alguien que la escuche siempre acude a mi. Puede que alguien piense que eso es egoismo, pero yo creo que eso es la verdadera amistad, cuando necesitas a alguien no buscas a quien te da igual, buscas a quien de verdad quieres. También me di cuenta de que hay otra amistad que realmente es sincera y verdadera, y que por muy lejos que esté, por poco que nos veamos o que hablemos, lo cierto es que cuando hablas con alguien sintiéndote tan libre y tan feliz es por algo. Las amistades verdaderas siempre duran, y si no duran, habría que plantearse si de verdad fueron amistades alguna vez.
La tercera cosa que he redescubierto estos días es que no hay que tener prisas nunca. Aquello que realmente queremos, si de verdad es un deseo que anhelamos, pasará, solo hay que tener paciencia, aunque se que a veces es difícil ser paciente.


1 comentarios:
Voy por partes, no me gusta Madrid, jajajaja. Es un sitio que me agobia. Aunque he de reconocer que, a veces, es una gozada poder pasear y ser invisible para el mundo. Lo digo porque me crié en un pueblo y, al tener un padre conocido... muchos te señalaban o hablaban a tus espaldas. Me he sentido observada, criticada, querida... pero nunca "libre". Panda de cotillas!!
Segundo, la amistad, ya comenté en mi espacio algo de este tema. Para mí no es fácil de encontrar y cuento a mis amigos de verdad con los dedos de una mano (y sobran).
Por último, creo que esto ya te lo comenté en una de tus entradas, hay que ser paciente, me alegro de que te hayas dado cuenta de ello.
Un beso.
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