INDIFERENCIA EMOCIONAL.

Hacía tiempo que no sentía una indiferencia tan grande por todo. Ha vuelto el mal tiempo y el frío empapado de gotas inesperadas quiere retenerme de nuevo en casa, en otra época hubiera odiado que esto pasase, me hubiera empapado hasta los huesos o me hubiera quedado en casa maldiciendo el tiempo, hoy me da igual, no se si saldré o si me quedaré en casa viendo alguna serie, pero sinceramente, me da igual, no me molesta la lluvia ni quedarme en casa, me da igual una u otra alternativa. 

La gente que me rodea no muestra una amistad que termine de convencerme, las relaciones sociales se limitan a una serie de cortesías y correcciones que no permiten al alma abrirse y mostrar lo que llevamos dentro o lo que estamos dispuestos a hacer por un amigo. Tal vez hace unos meses me hubiera enervado esta situación de plástico en la que los amigos solo son en realidad muebles que decoran mi vida, pero carentes de utilidad práctica. Hoy me da lo mismo, no me importa si tengo o no amigos, empiezo a creer en la autosuficiencia emocional como mejor arma contra la araña sagrada del Vaticano. No importa, acostumbrado a tener un alma solitaria incapaz de encontrar su otra mitad, ya me da igual todo.

Será si, o tal vez no, a quien quiera que le importe, que haga algo, yo me limitaré a sentarme en el quicio de mi casa, tal vez el día antes de mi final vea pasar el cadáver de mi enemigo, de cualquier modo ¿qué más da? Hoy puede que sonría, si lo hago eso será lo que me lleve, si no, ya lo hare otro día, al fin y al cabo la vida es una sucesión de días que pasan y cuanto más te empeñas en hacer planes, menos reales serán tus sueños.

Pierdo la cordura pensando y si no pienso hago lo que no debo. Tal vez deba hacer lo que pienso y no pensar en lo que hago. Tal vez ya esté perdido en la locura y mi única vía de escape sea saltar, sin más. Puede que al llegar abajo despierte de verdad y todo sea como siempre soñe, aunque hasta eso se empieza a olvidar, porque por no hacer, ya ni sueño.

5 comentarios:

No se lo que decir...
Me he sentido tantos días así... he tenido tantos momentos en los que todo me da igual q te entiendo perfectamente!

LLevo varios dias paseando sin saber donde ir, preguntandome si vale la pena destrozar toda mi vida por una persona que ni siquiera me valora...

Somos marionetas sometidos a la indeferencia de los seres q amamos?

Sin ella o sin el... te preguntas ¿que te queda? ¿Que se lleva aquella persona cuando se va...?

Me queda mi vida, ¡yo! Me queda aquella por la que en algún momento suspiraba esa persona, y cuando pase... otros lo harán, porque nadie es imprescindible.

¿Saltar? Es el camino fácil, el camino de los cobardes.

LLevo 14 años postrada en una silla de ruedas, con 22 operaciones en mi cuerpo, he estado 1 año ingresada en un hospital donde estaba más muerta que viva... Medio destrozada solo soñaba con vivir, no queria nada más, solo vivir...

Vive Pedro, aprovecha la vida que se te escapa de las manos, y tal vez cuando te des cuenta se te abrá escapado la vida de las manos, y esta vez te lamentarás de no haber disfrutado de la vida cuando tenias la oportunidad.

Perdona mi comentario... pero piensa que hay personas peores que tu, y se conforman con menos.

Piensa en ello...

 

Estoy contigo Fina, no te quedes sentado esperando ver pasar el cadáver de nadie, que te pille su muerte haciendo cosas. Animate!!

 

Hay días en que mataría a alguien, a quien sea, solo por seahogarme, son esos momentos en los que escribo cosas como esta. Luego recapacito y hay veces que mirando lo que tengo hasta me averguenzo de pensar esas cosas, esta vez mi vergüenza ha ido mucho más alla con tu comentario, Fina. De verdad que lamento ser tan egosita, pero hay instantes en que me puede la desesperación.

Gracias, porque no tenéis ni idea de lo que me puede llegar a ayudar comprobar que alguien lee lo que escribo.

 

Buenas!! Estoy perdida, lo sé, pero esta semanita espero pasar algún momento que otro con vosotros, que la semana que viene me voy una semanita a ver a mi madre!!

En cuanto a la entrada... Estoy de acuerdo con Fina, salvo porque cuando una persona tiene un mal día, el resto del mundo nos importa una mierda. Está claro que hay muchas personas que lo pasan peor que uno mismo, pero tenemos derecho a quejarnos y cagarnos en lo que nos dé la gana.

Pedro, lo repetiré las veces que haga falta, me tienes aqui para lo que quieras. Y, quéjate, llora, patalea, cabréate, escupe... lo que sea, si eso te hace sentir mejor.

Un besazo!