¡Qué raro! Anoche salí, y solo una hora después me fui a casa a dormir, digo que es raro porque un sábado que a mi me pase eso no es normal. Fue una especie de pequeño bajón, hay varios factores, como haber conocido la noche anterior a una persona fascinante y no haberme quedado con modo alguno de volverla a contactar, o que que la compañía no era precisamente la mejor ni la fiesta en la que estaba había logrado aun el clímax de la diversión. Aunque claro, también supongo que algo tendría que ver el hecho de haber salido hasta las 7 de la mañana la noche del viernes, haber confraternizado demasiado con un tal Jack Daniels, haberme ido de cañas a la una del medio día, haber empalmado con el cafe torero y no haberme animado a dormir una pequeña siesta, supongo que el paso de los años no es en vano para nadie, ni siquiera para mi.
Bueno, por un sábado que no permita disfrutar de mi compañía a los demás, tampoco creo que vaya a pasar nada, seguro que España me lo perdona.
El fin de semana que viene, puede que amanezca de nuevo, seguro que lo hace.


1 comentarios:
Ays, si es que somos unos viejorros ya. Aunque yo, la semana que me tiré en el pueblo fue histórica y memorable. Hacía taaanto tiempo que no me lo pasaba tan bien, no bebía tantísimo (sin llegar a cogerme ni un simple puntillo), ni salía hasta tan tarde, levantarme, desayunar y volver a salir. Será que soy unos años más joven que tú? Jajajaja. Llega una edad en la que hay que dosificar las salidas.
El bajón ha sido algo puntual, a todo el mundo le pasa, hasta a los quinceañeros. A veces pones demasiadas espectativas en una salida y, mira, no es que como esperas.
Ya puedes ir contando detalladamente el encuentro de la persona esa tan maravillosa que conociste.
Un besazo enorme, para no variar.
Publicar un comentario