Ahora que se acerca el final de un año, un mal año en lo personal, quiero parafrasear a William Shakespeare (aunque no soy yo muy de este autor) porque tiene una frase que sin duda viene muy al caso. Decía el inglés: "Malgasté el tiempo, ahora el tiempo me malgasta a mi" y creo, como decía antes, que si hubiera buscado durante horas una frase propia para describir mis sentimientos cuando me acerco a las puertas del 2011, no se me hubiera ocurrido otra que describa mejor lo que siento que me ha pasado en estos últimos doce meses.
Siempre he dicho que los años impares me han sentado mejor y este 2010 me lo ha vuelto a demostrar. Me queda la esperanza de no equivocarme y de que mi superstición sea cierta, para que el nuevo año que está por entrar corrobore que son efectivamente los impares los que me aportan experiencias definitivamente positivas. Empezó el 2010 con esperanzas en un sueño, sueño que se tornó pesadilla apenas había llegado la primavera, pesadilla que me quitó el sueño en verano y que me ha hecho sentir un desgraciado durante buena parte del otoño. Lo superé, y tuve alegrías, visitas inesperadas y besos dulces, sonrisas madrugadoras y caricias en el centro mismo del corazón, pero todo ello inacabado siempre, sin remate, sin final feliz. Y los sueños, sin final feliz, todos sabemos que son solo sueños, poco menos que pesadillas.
En lo más profundo de mi alma este año no ha sido alegre, ha llenado mi espacio de un tono gris espeso que solo aporta un sabor agrio que retorna a mis papilas gustativas y que espesan la luz de miradas que en otra época llenaron mi vida de alegría. Las lágrimas se agotaron y cuando quise reir solo encontré oscuridad y recuerdos amargos. En 2010 dejé de ser un niño despreocupado que salta en un sucio charco sin pensar en la dificultad que entraña eliminar las manchas de la ropa. Regresaron rostros, el del amor imposible que nunca se quedará porque no puede ser, el de la joven que me llama hijo y que jamás volverá a ser sino abuela, el de un amigo fiel al que la vida puso tan lejos de mi que la amistad se disuelve entre los días que pasan, el de la niña que abandonó mi vida con esa cifra redonda que completa este oscuro año...
Los peores recuerdos me invadieron en estos doce últimos meses, los sentimientos oscuros destruyeron una parte de mi alma que nunca se regenerará, la vida se fue y el tiempo ha malgastado 365 días de mi vida para vengarse de todo el tiempo que yo malgasté en un mundo de hedonismo sin pensar en el mañana.
No me quejo de como me ha ido en la vida, pero quiero borrar ya el pasado y empezar a vivir como si fuera el último año de mi vida este 2011 que empieza, para mi, hoy mismo. Y si, efectivamente, es el último, poder sonréir cuando acabe, sabiendo que he empleado mi último aliento en destrozarle la cara al tiempo con un buen par de puñetazos de esos que por muy eterno que sea, jamás olvidará.
Esta entrada quiero dedicársela a tres de las pocas "cosas" buenas que me han pasado en 2010: Ana, Sandra y Towanda.



2 comentarios:
P.K.1976, entiendo como te sientes. Y no voy a darte el típico consejo que te daría todo el mundo. Te voy a decir que escribas toda esa pena, rabia y dolor que llevas en la mochila... Con dolor de amor salen cosas realmente lindas.
No veas cómo me he quedado al final del post. ¡Gracias sinceras por la parte que me toca!. Yo también te dediqué algo en un pergamino que hice para felicitar la navidad que quizá no has visto.
P.K. estamos conectados, y si necesitaras "algo" en lo que yo te pudiera ayudar, solo dímelo.
A ver si se va ya el "maldito".
Hola soy POCOFRE de PERU y acabo de caer en tu blog y me interesa, bueno desde ahora soy uno mas de tus seguidores, nos vemos.
nos leemos.
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