¡Perdonen que me disculpe!

Para empezar, si alguien ha entrado en los últimos meses en este olvidado sitio... lo siento, siento haberme olvidado de un blog que no hace mucho fue mi única vía de escape en una época en la que quería vivir para siempre y morir a la vez.

Hubo una vez alguien, entonces especial, que me regaño por disculparme, más tarde esa escena se repitió con otra persona que también fue importante... En ese momento decidí no disculparme nunca más con quien no lo merecía, ahorrarme las disculpas para quienes, como vosotr@s, mis lectores, de verdad se lo merecen, por muy apropiado que pudiera parecerme en un momento dado el decir "lo siento" sin de veras sentirlo o sintiéndolo pero sin creer merecedora de la disculpa a la otra parte. Así pues, perdonen que me disculpe, pero lo siento, han sido muchas las cosas que me han pasado últimamente y el blog pasó, sin merecerlo, a segundo plano.


No creáis que me ha salido gratis este olvido, he echado de menos, y mucho, pasearme por las profundidades de vuestras almas, también, especialmente por las de Sandra (que ya ni escribe, debe estar feliz, me alegro), de Ana Pepinillo, Julia y Towanda, mis soportes emocionales en una mala época de mi vida en la que internet fue mucho más que chats y redes sociales para mi. Pero la vida, la que se palpa, que no siempre es más real que la de la red, me ha tenido entretenido y olvidé que aquí también tenía a una pequeña familia a la que he dejado de lado.

Mi vida ha cambiado sin moverse un ápice, encontré una segunda familia, una hermandad, que me ha hecho tener ilusión por algo nuevamente. Mi inglés mejora diariamente (creo) y sonrío mucho más a menudo de lo que lo hacía antes (sin usar un lápiz, Julia), todo ello a pesar de como ha empeorado la situación en mi trabajo, mucho más desagradable, todo ello a pesar de como está el patio. Un buen día me dije: "la úlcera me la voy a quedar yo si me la hago" Y desde ese momento decidí que nada me iba a estropear el día, por mucho que lloviese.

Hoy regreso, tras unos meses de ausencia, para agradecer al mundo bloguero lo que ha hecho por mi, tal vez sin saberlo, cuando más lo necesité. Gracias a todas, porque habéis sido todas mujeres, las que me habéis ayudado a salir del pozo en el que me hallaba, gracias por escribir, por hablar con el teclado de vuestro ordenador, porque siempre os escuché, aunque no respondiese muchas veces, y eso me cedió una dorada escalera con la que salí de donde nunca debí estar.

Un abrazo, no, miles de abrazos para vosotras y gracias.

Heeeeeer's Johnny!!!

3 comentarios:

¡Hola, tesoro!
Me ha alegrado mucho saber de tu vuelta. Ya sabía que no nos ibas a abandonar, tenías que tomarte un tiempo y te comprendo...
Como yo, en estos momentos, que ando en proyectos laborales que me llenan por completo hasta cuando no estoy trabajando. No te creas que me los remuneran aparte, no, el mismo sueldo pero nuevas responsabilidades.
Aunque estoy muy contenta, porque lo que hago está relacionado con los derechos de las personas con discapacidad, tengo abandonadito mi blog, aunque será por poco tiempo.

Me alegro de todo lo bueno que te suceda porque eres una persona especial y te mereces lo mejor.

Un beso muy grande.

 

Siempre pintando sonrisas
Gracias

 

hola Pedro, sineto no haberte contestado antes, acabo de ver tu post. hace meses que me pongo con el blog lo justito para no cerrarlo, y apenas "brujuleo" por ahí.
Me alegra mucho saber que ahora sí que estás al 100% de ti mismo. Enhorabuena. Me anima para recordar que todo pasa, y que detrás de la tormenta llega la calma...
un abrazo