Rima Disociante

Hoy, precisamente hoy, que he descubierto que me la trae al pairo lo que pase con mi pasado, porque pasado está, hoy, precisamente hoy, cuando no habían pasado ni 13 horas de mi encuentro directo con un ayer que creí no olvidar jamás y de haber descubierto que apenas recuerdo ya, hoy me he vuelto a llevar una desilusión pasada la media noche. Yo que empezaba a esperar algo de alguien nuevamente, he vuelto a descubrir que no se puede esperar nada de nadie sin acabar decepcionado.

Por un momento y nada más sentir las mil agujas que punzan mi corazón tras una de estas decepciones, creí que las lágrimas saltarían de mis ojos como lo hicieran antaño, pero no, esta vez no pasó, debieron curar bien mis heridas, porque esta vez no saltaron lo puntos de las brechas y las llagas del presente no pudieron manar como lo hicieron las de tiempos pretéritos. Hubo un momento en que estuve a punto de escribir rimas como lo hiciera el viejo Yo que un día fui, pero esta vez no, esta vez dejé que el suave viento de finales de agosto se llevara esos versos antes de que un estúpido lápiz los plasmara para siempre en un maldito trozo de papel. Y una vez olvidados las lágrimas quisieron salir, pero una vez más les fue imposible. Las letras, los ritmos, las estructuras ya no son capaces de unirse en un armonioso baile que pudiera convertirse en poema, porque esta vez las lágrimas no tuvieron la fuerza suficiente para fluir haciendo las veces de lubricante en este duro trabajo de arquitectura sentimental.

Y ahora, en la oscuridad de mi casa, vislumbrando un grisáceo teclado entre la penumbra de una lamparita de Carrefour, descubro que aun quedan ganas de teclear unas líneas para volver a este blog que nunca podré abandonar, del que nunca lograré huir, como hicieron mis ninfas de la red cuyas bitácoras ya apenas logro leer, y me encuentro, una vez más, cuando ya me creía salvado, sumido, de nuevo, en esta nauseabunda espiral de tristeza que solo unas sonrisas a veces forzadas, a veces psicoesporádicas, logran enterrar a la vista de los demás, hipócritas censores de mis sentimientos, que no se dan cuenta de una realidad dura y pesada como el metal: la diferencia entre ellos y yo, es que yo no oculta la verdad.

1 comentarios:

Pero ¡chiqui! ¿qué ánimos son esos?
Una de tus ninfas está aquí para darte un tirón de orejas por lo poco que te vemos (y parte de la culpa es mía que no tengo tiempo libre y el blog se me ha hecho algo grande para llevarlo bien).

Yo no me he olvidado de ti y espero que siempre tengas, junto a esa lamparita del Carrefour, un pensamiento hacia mí.

Un beso muy grande.