IV Trofeo Nacional Trail Cerro de Santa Brígida

Con la campeona Alba Reguillo antes de la salida
Este sábado, día de reflexión en España, me desplacé hasta Almodóvar del Campo, para participar en el IV Trofeo Nacional Trail Cerro de Santa Brígida. Una carrera muy bonita que, además me servía para dar un pequeño salto en las distancias de mis carreras de montaña. Hasta ahora mi mayor distancia ha sido la media maratón, pero urbana, en trail había corrido una carrera de 17 Km, pero lo cierto es que era bastante llana y con un desnivel mínimo en el Trail de los Humedales Manchegos. Esta vez daba el salto a los 15 kilómetros con desnivel y en montaña.

La verdad es que fue un recorrido que me resultó sencillo para completar, pero no para "competir", sigue faltándome fondo y entrenamiento en desnivel, algo que me  cuesta encontrar en la zona en que vivo a la hora de entrenar, pero acabé bastante contento porque logré superar al único corredor que pretendía ganar, que era a mi mismo. Con un recorrido precioso, atravesando la montaña por sendas bordeadas de jara, perfumadas con el aroma a lavanda, con toda esa vegetación recién florecida por las abundantes lluvias de los días anteriores, aunque en la carrera hizo un sol de justicia paliado, eso si, por una suave brisa fresca que corría por el entorno. Además buena parte de los tramos quedaban a la sombra, lo que también se agradecía.

El mayor handicap de esta prueba son las bajadas, muy pronunciadas, con el terreno suelto, piedras y tierra, y muy poco "domadas" por el paso del hombre. Si en las subidas había que andar o bajar mucho el ritmo, por lo pronunciadas y duras que eran, las bajadas eran toda una gozada para compensar el ritmo medio y coger velocidad, aunque siempre controlando mucho dónde y cómo plantaba el pie, precisamente por lo antes mencionado. 

Lo pero llegó en los últimos kilómetros, pasando los 12 empecé a notar las piernas cansadas, noté ahí que era mi primer 15K y me pesaban, eso provocó que tropezara un par de veces bajando, debido a que el cansancio me impedía levantar lo pies adecuadamente, así que eché cabeza y aunque me hubiera gustado correr más, decidí bajar la velocidad para no acabar en el suelo. Entré a meta y me encontré a Alba Reguillo esperándome, mi entrenadora de sala y la persona que me animó a empezar en esta locura. Por cierto, ella fue la ganadora femenina de la prueba, para que veáis el nivel de las manos en las que me pongo para entrenar.