TENGO SUEÑO, PERO SE ME PASARÁ

Sentado aquí, frente al ordenador, pensando en qué podría escribir me doy cuenta de que tengo sueño. Sin embargo no se trata de un sueño normal, no tengo ganas de irme a dormir, de irme a la cama, tengo ganas de despertar, eso es muy distinto a lo que siento cuando tengo sueño del de toda la vida, un sueño normal, en esas ocasiones me apetece dormir, descansar, pero nunca despertar. Tal vez sea porque estoy durmiendo ya y lo que mi mente desea es salir de este sueño, despertar verdaderamente, porque en realidad nunca he estado despierto.


Cuando los estados de ensoñación en los que caigo a veces se apoderan de mi, parece que las cosas empiezan a ir bien, parece que las personas comienzan a ser buenas, a tener sentimientos más humanos, parece que el dinero ya no es problema y que los abrazos gratis son lo más normal del mundo. Cuando una de esas ensoñaciones se hace dueña de mi alma todo es mejor. Las minorías no se dan cuenta de que lo son porque nadie se empeña en recordárselo continuamente y las mayorías no tienen por objetivo demostrar a todas horas que son las dueñas del mundo porque ni si quieran piensan en ello. Cuando duermo despierto, o cuando ando sonámbulo o cuando sueño con los ojos abiertos, cuando eso pasa, llámenlo como quieran, cuando eso sucede... ¡ah, cuando eso sucede! ¡Qué bonito es todo!

Hace tiempo que me di cuenta de que realmente no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita, pero nadie parece haberse dado cuenta de eso mismo salvo yo, a menos que... sueñe. Cuando sueño todos somos de ese tipo de ricos y nadie necesita nada porque tienen toda cuanto necesitan.

Lo triste amigos, lo realmente triste, es que siempre, por mucho que me empeñe, siempre acabo despertando, aunque me niegue a creerlo, aunque cierre con fuerza los ojos, aunque me quiera convencer a mi mismo de los contrario, siempre acabo despertando, entrando de nuevo en este infierno llamado realidad y arrancado por la fuerza de mi adorable Mnemos, ese lugar tranquilo con estación de ferrocarril y floreadas praderas por las que correr. Y de vuelta a esta maldita pesadilla solo me queda derramar una lágrima, guardar silencio y caminar hacia eso que me dicen todos que es la verdadera realidad.

Pero yo se que no, yo se que solo es una pesadilla, que cuando llegue el día despertaré y apareceré una vez más, como cada mañana, en mi auténtica verdad que ese lugar en el que no necesito nada porque lo tengo todo y todo es nada. Por eso, cuando me veáis cerrando los ojos, amigos míos, dejadme dormir, porque en realidad estoy despertando.

1 comentarios:

Bonito culo, nene