Hoy he iniciado un pequeño viaje sin rumbo, sin destino, sin meta. No tenía intención de llegar a ningún sitio, simplemente me negaba a quedarme en casa un día en el que el sol ha querido plantar cara al frío otoño en el que nos hemos sumergido de repente. Quise aprovechar esas horas de sol mientras durasen y me subí en la moto, sin quedar con nadie, sin llamar a nadie, solo arranqué y abrí gas. Los primeros 8 kilómetros eran bien conocidos, probablemente los que más veces haya recorrido, pero al llegar allí decidí coger un desvío por el que nunca antes había ido. Mi primera sorpresa fue un paso a nivel, estaba cerrado y durante unos minutos esperé, pensando incluso que aquello se había estropeado porque no se veía ningún tren acercarse. Pero al cabo de una breve pero pesada espera apareció el tren, entonces me di cuenta de las señales que a veces nos llegan sin que nos demos cuenta.Tras el paso a nivel una estrecha carretera llena de curvas me llevó hacía un destino incierto, y al cabo de unos 7 kilómetros un diminuto puente sobre un río seco marcaba una especie de frontera, parecía que empezaba algo malo allí, como si el mundo de reglas y orden (cierto orden) que nos rodea, se acabase allí, tras el puente, y en cierto modo así fue, porque nada más pasar el puente y tras una granja pestilente el asfalto se terminó. La carretera se convirtió en un camino, hostil, árido y triste que invitaba a darse la vuelta y no intentar descubrir sus secretos. Así lo hice, el temor se apoderó de mi, temor no a monstruos o asesinos en serie de película, sino a caer, a sufrir una accidente al derrapar y escurrirme por la tierra del camino y quedar allí tendido, donde nadie pasa nunca, un miedo tal vez estúpido, pero miedo que me obligó a dar la vuelta, recorrer de nuevo los 7 kilómetros que me separaban del mundo conocido y buscar otra ruta por la que escapar a la soledad.
He de volver a intentarlo, tal vez la próxima vez que haga buen tiempo me interne de nuevo por ese camino, he de conocer lo que hay más allá del puente. Pero aun no se cuando lograré superar ese miedo.


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