TANTAS COSAS QUE CONTARTE...

Cuando una puerta se cierra, seguro que otra se abre, solo que en muchas ocasiones no sabemos en qué flanco de la casa se ha abierto esa otra puerta, o tal vez sea una ventana... En esta vida ajetreada que llevamos en la que no siempre sabemos distinguir lo urgente de lo importante (como diría Fito), a veces nos olvidamos de lo que realmente nos puede hacer felices y tendemos a buscar lo que la sociedad nos ha hecho creer que es importante, idea que por desgracia se encargan de fortalecer el ritmo de trabajo de hoy en día en el que el tiempo de trabajo prima sobre el rendimiento laboral, también se encarga de reforzar ese tipo de ideas un cada vez más agresivo universo audiovisual, forzado por interesas comerciales de grandes empresas dedicadas a los centros comerciales y de ocio. Mierda en definitiva.

Pero a parte de todo eso hemos de ser fuertes, porque el hombre (no confundir con el varón), el ser humano, es un animal inteligente, capaz de modificar hasta los más insospechados extremos el mundo natural con tal de verlo adaptado a sus manera de vida. Si somos capaces de eso ¿no vamos a serlo de cambiar lo que nosotros mismos hemos creado? Podemos cambiar el cauce de los ríos, contener volcanes y predecir terremotos, también debemos ser capaces de impedir que lo que nosotros mismos creamos pueda volverse en nuestra contra.



Despierta, abre los ojos y no dejes que los árboles te impidan ver el bosque, porque cuando una puerta se cierra, siempre hay otra, o mil más que se abren. Intenta descubrirlas antes de pensar que te has quedado fuera.