LA HIPÓTESIS NÉMESIS.

Imaginad que mañana abrís vuestro Facebook y no encontráis mi perfil en él. Imaginad que me llamáis por teléfono y nadie responde. Imaginad que me hacéis una visita y en mi casa viven unos extraños. ¿Cuánto tiempo tardaríais en olvidarme? ¿Una semana? ¿Un mes? ¿Un año quizás? No creo que pasase mucho más tiempo, porque una persona vive mientras dura su recuerdo y la verdad es que no he escrito libros, no he rodado grandes películas y no he he sido decisivo en la historia, así que no creo que nadie me recordase durante mucho más tiempo, ni siquiera los amigos de verdad. Imagino que la mayoría de vosotros apenas si guarda ya un vago recuerdo mío, una de esas tonterías que suelo hacer, una mala imitación de chiquito o el tiranosaurio rex… Nadie recordará mucho más de mí y supongo que tampoco importa porque no he hecho nada que merezca la pena recordar, no he sido capaz de ser un buen novio o padre y ni siquiera he sido capaz de ser padre, ¿por qué iba alguien a recordarme?

La vida es fugaz, si la tierra tiene unos 4.650 millones de años y yo a penas viviré unos 90, ¿cien a lo sumo? Realmente ¡qué puede importar mi paso por esta asquerosa vida! Los amigos vienen, se van, reaparecen en el mejor de los casos… pero yo sigo en medio de un vacío del que hoy me doy cuenta que soy incapaz de llenar ¿Por qué iba a importar si merezco la pena o no? ¿Si merece la pena vivir un par de años más o menos? Nada importa, ni el dinero, ni la salud, ni mucho menos el amor. Solo puedo pensar en como perdieron el tiempo hombres como Joan Oró, Wächstershäuser o Eigen por no hablar de Nowak y Ohtsuk o el mismísimo Darwin, buscando el origen de la vida cuando en realidad todo eso no importa, porque su sentido no es otro que acabar. La vida solo tiene un fin y un sentido, llegar a su fin y desaparecer. Y nosotros estamos atrapados en medio de esta debacle continua y sin fin con el único objetivo de no ser más que un minúsculo punto en medio del universo.

Tal vez no sea mañana, tal vez aun queden muchos años, pero yo desapareceré y nadie me recordará. Entonces mis palabras, tal vez incomprendidas hoy, se vean refutadas por la evidencia de la verdad, pero para entonces ya no importará, porque también estas líneas se habrán perdido.