Dice un viejo proverbio chino: “Siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo”. Yo me considero una persona impaciente por naturaleza que ha aprendido a esperar. Y la verdad es que llevo esperando toda la vida, si no es una cosa es otra. A veces pienso que soy algo tonto y que estoy perdiendo la vida esperando los momentos idóneos para una u otra cosa mientras que se pasan unos preciosos días que debería usar para salir a buscar todo aquello que deseo. Decía San Francisco de Sales, por cierto patrón de mi oficio, algo que es a lo que deberíamos remitirnos muchas veces cuando nos empezamos a desesperar ante una espera inacabable: "Ten paciencia con todas las cosas, pero sobre todo contigo mismo" Y es que siento realmente que no es la espera de un suceso lo que acaba con nosotros, sino el hecho no ser capaces de tener paciencia con nosotros mismos, algo difícil de ver, porque resulta complicado verse el pene cuando se tiene panza, es decir, que es difícil ver nuestros propios defectos cuando el ruido de nuestro alrededor nos aturde.
Toda la vida nos están diciendo que la paciencia es buena, que todo llega si se es paciente, algo así como lo que decía el político y escritor británico del siglo XIX Benjamin Disraeli: "Todo llega si uno simplemente espera" Pero fijaos bien que estas cosas siempre las dicen los que están en el poder (político, religioso, económico, social...) y sencillamente porque desde el poder no interesa que la gente salga a buscar sus sueños, solo quieren que nos sentemos a esperar algo que tal vez nunca llegue, que no demos guerra y seamos como los niños buenos limitándonos a esperar el biberón para después quedarnos dormidos. No interesa que gateemos y salgamos a explorar. Por eso yo os digo que ahora estoy esperando ver los cadáveres de mis enemigos, pero no se si seré capaz de esperar mucho y cuando se me agote la paciencia no pienso abrir un nuevo envase de Panciencitis Forte, sino que voy a ponerme en pie e iré en busca de esos fiambres yo mismo, porque estoy harto de esperar siempre.


2 comentarios:
Nada llega por sí sólo. Son determinadas circunstacias o nosotros mismos los que provocamos que esas cosas lleguen. Ser paciente implica que no hagamos las cosas de una manera atropellada, todo tiene su tiempo. Pero, mi consejo es que hagas las cosas, una vez que estén meditadas, cuándo y cómo te apetezcan. Besitos. (Espero haber entendido lo que decías).
Perfectamente, gracias
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