RENOVACIÓN.

Mira que el mes de marzo comenzó jodidamente, mira que el tiempo acompañaba poco, las horas eran largas y el sol se empeñaba en no salir nunca. La esperanza en encontrar el camino hacia la rutina anterior fue pesado y largo, creí que nunca lo volvería a ver, pero entonces apareció una luz en medio de mi trayectoria hacia el fin infinito a la oscuridad y me hizo comprender que es realmente cierto eso de que cuando una puerta se cierra, una ventana se abre. Apareció ese retiro a tierras levantinas, y la verdad es que ha servido de mucho.

No han sido unas vacaciones, a pesar de empezar las fallas ni si quiera he visto una plantada, porque la única que vi fue subida en un camón por la carretera. De hecho han sido los cuatro días más agotadores que recuerdo a excepción de mi incursión en el mundo del campo. Desayunar, comer y cenar fuera de casa cuatro días seguidos, pasar ocho horas encerrado en un estudio, no poder salir por la noche un fin de semana estando en la tierra de la fiesta en sus fiestas mayores… La verdad es que por momentos llegó a ser agobiante y de no haber tenido a gente tan maja alrededor trabajando creo que hubiera sido demencial. Pero la experiencia ha valido l pena, he vivido nuevas experiencias, ha despejado mi mente de la rutina laboral haciendo algo distinto, y sobretodo, lo más importante, he logrado olvidar aquello que tanto me atormentaba y he regresado a casa más alegre, a lo cual está acompañando este solecito que me saluda cada mañana para darme los buenos días y arrancarme esa sonrisa que el invierno interminable se empeñó en arrebatarme.

Ahora si, empieza un nuevo yo.

1 comentarios:

Pensaba que era yo ese sol que te hacía sonreir cada mañana, jajajaja, es coña. Como ya te he dicho, me alegro muchísimo que te hayan servido para algo estos días. Simpre nos viene bien despejar nuestra mente, pensar, reflexionar, ver las cosas desde otro ángulo. Que te dure mucho. Y si es así, es igual, vuelve a hacerlo las veces que te apetezca. Besitos!!