AMISTAD NO ES PALABRA QUE DEBA ESCRIBIRSE CON LÁPIZ

Decía la madre Teresa de Calcuta: "Sin un corazón lleno de amor y sin unas manos generosas, es imposible curar a un hombre enfermo de su soledad". Y francamente, aunque no suelo estar de acuerdo con este tipo de afirmaciones, menos aun cuando vienen de religiosos, he de reconcoer que teresa de Calcuta no se equivocaba en absoluto y que sin duda era una mujer que sabía bien de amor y de soledad, baste con ver un poco su recorrido vital. Y creo que queda claro cuando de amor hablo con Teresa de Calcuta como trasfondo, que hablo de un amor por encima de lo carnal, sexual y por supuesto de la pareja, hablo, claro creo que está, del amor entre personas.

La soledad suele ser fruto del desamor, bien por incomprensión de este, bien por ausencia de el. No podemos decir que nos sentimos solos y a la vez sentirnos amados por alguien, porque ambas afirmaciones no caben en saco alguno, pero aun es más difícil decir que la soledad no nos acompaña en nuestro viaje y a la vez reconocer que no sentimos el amor de nadie, porque sin amor, la soledad ataca como perro salvaje con días de ayuno.

El amor puede demostrarse de muchas maneras, al igual que el desamor es fácilmente reconocible porque siempre anda caminando de la mano de la soledad. Pero sin duda el que diga que ama debe antes de tomar una decisión con respecto a la otra persona, a la persona amada, empatizar con ella, sentirse ella, sufrir por lo que sufre y llorar por lo mismo que a ella le hace llorar. De nada me sirve que me digas que me quieres, si no sabes qué siento. Joris-Karl Huysmans, un escritor fances que murió a principios del siglo pasado, afirmaba que "Las caricias son muy fáciles y no demuestran nada; la única verdadera prueba de amor que puede darse al otro, es la de sufrir en su lugar."

Quien quiera ser mi amigo deberá quererme, para quererme deberá sentir lo que yo siento, solo así podrá comprenderme y a continuación, y solo a continuación, saber por qué actúo de la manera en que lo hago, clave fundamental para poder de verdad entrar en ese reducido círculo al que a tan poca gente suelo dejar entrar.

1 comentarios:

Qué sabias palabras! Con la persona que dentro de un añito será mi marido tengo eso que tú dices. Por él daría cualquier cosa, por él daría mi vida entera, por él sufriría mil encarnizadas batallas, sólo para que él no tenga que pasar por ello. Y, por supuesto, me consta que haría lo mismo por mí.

Me he parado a pensar si por algún amigo lo haría. Creo que no sería capaz. No siento una amistad tan fuerte con ninguno de ellos para ponerme en su lugar y sufrir por ellos, porque sé que no lo harían por mí.

Como ya dije en una ocasión, estoy harta de dar y no recibir, pues con esto es lo mismo. Si realmente quieren que yo dé la vida por ellos, que me demuestren que también serían capaces de hacerlo por mí.

Un besazo, Pedro.