Otra vez se despierta la soledad, se muestra en medio del frondoso bosque de esa manera, como solía hacerlo en los tiempos de asueto de una juventud aun rezumante en la memoria. La vida, infructuosa para los cancerberos de la oscuridad, resolviendo una vez más en favor de los hijos del averno, olvidando por completo a quienes la nutren y recompensando a quienes la consumen como si una planta de marihuana fuese en un edificio poblado por yonkis de la vitalidad.
Y mientras las constantes vitales me mantienen medio en pie rodeado de tanta ponzonia, intento escapar de este lugar de castigo eterno, porque se que no merezco tal destino, pero se hace difícil salir de donde no hay puerta. Y mientras trato de sobrevivir, recuerdo las palabras de Erich Fromm: "La paradoja del amor es, ser uno mismo, sin dejar de ser dos" Pero no puede ser, no logro el desdoblamiento necesario sin perder parte de mi esencia y eso me hace reconsiderar mi predisposición inicial para con un alma que no es exactamente la mía. Pagando la entrada de un combate al que no tengo claro si me apetece asisitir, entiendo que no se puede volver sobre los pasos caminados, porque la vida es solo un camino de sentido único por el que los intentos vanos de regresar solo conducen a un aceleramiento del viaje, y resuenan los poemas de Antonio Machado y hago mías sus palabras: "En mi soledad he visto cosas muy claras que no son verdad". Y huyendo de esas medias verdades o mentiras ponzoñosas, descubro que nadie nunca en este mundo logrará sacarme de mi condena, pues es este un camino personal que solo uno mismo puede recorrer, y solo cuando aprenda a ver en mi interior, a retorcerme las tripas en busca de un mañana mejor y sonriente para mi, solo entonces habré logrado abandonar el oscuro zulo en el que me retienen mis secuestradores, que no son otros que mis propios miedos a entender que vivo ahí por propia voluntad, sin más... Y en ese momento, justo en ese, ni antes ni después, seré libre para alzar el vuelo camino de mi yo más radiante.



1 comentarios:
Joé, qué filosófico te has puesto, jajaaja. Casi no me entero de la mitad. Pero sí que hay algo en lo que estoy de acuerdo, en una relación no hay que dejar de ser uno mismo y compartir cada cosa con tu pareja. Debes adaptarte a ciertas cosas, al igual que el otro. E insisto, el día que encuentres a esa persona todo saldrá sólo, te desdoblarás sin darte cuenta porque será lo que quieres hacer. No sé si me he explicado.
Un besazo, esperando que eches a volar pronto.
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