Hace poco una gran persona escribía de mi algo realmente emocionante, recuerdo como el corazón palpitó con fuerza cuando leí que Sandra escribía sobre mi: "...un gran amigo. Un chico especial, con un corazón que no le cabe en el pecho. Me gustan sus cortos, sus aventuras en moto y su forma de escribir". Esas palabras se las agradeceré durante el resto de mi existencia, que espero sea larga, o mejor aun, eviterna. No suelo hacer demaisado caso a lo que se dice de mi, vivo en un mundo (laboral) en el que suelen llegar demasiadas críticas destructivas (fruto de envidias o ignorancia) y pocos halagos, y cuando estos llegan suelen falsos y movidos por intereses oscuros, Así que hubo un momento en el que hice mía la frase de Dupaty: "Dejemos a los envidiosos la tarea de proferir injurias y a los necios la de contestarlas". Pero he de reconocer que por algún extraño acciente de la naturaleza, probablemente sea mutante, tengo la capacidad de agudizar mis sentidos, especialmente el del oido, cuando alguien dice algo de mi de corazón y sin intenciones de hacer daño.
Todo esto rollo viene a colación de una carta que he recibido hace poco, me llega de alguien que llegó a ser todo para mí en un momento de mi vida aun reciente. Le envié un regalo, nada material, era algo que yo llamo arte y que tampoco viene a cuento explicar o describir, un pequeño detalle al que pensé que ni siquiera daría importancia, pero su respuesta ha sido esta:
"ni te imaginas lo bello que me parece el (el regalo en cuestión).es precioso y espectacular y digno de un gran profesional como eres. he visto en el tus lagrimas, tu desesperanza, tu rabia, tu conformismo y tu desilusion.la frustracion, el grito ahogado del silencio, la soledad y la incomprensión. Tambien he visto la calma, la paz, y la contemplación de la belleza... y podria seguir enumerando las miles de sensaciones que me han provocado tu (regalo). Es tan bello que justo al escribir estas palabras me hace llorar... llorar ante mi imposibilidad de amarte y de poder corresponder a los innumerables gestos de fiel cariño que conmigo siempre tienes. Lloro de rabia y dolor, pero también lloro de orgullo de sentirme colmada de tu amor... nunca he querido hacerte daño, ojalá pudiese mandar sobre mi corazón... te quiero"
Se que son palabras sinceras, se que nunca quiso hacerme daño, y de repente se que aquella obra salió de una mezcla de todo eso que enumera ella. Lamento profundamente hacerla llorar, y se que sufre por no sentir amor hacia alguien que la amó tanto (y que probablemente aun la ama). Ella nada tiene que ver con la anterior historia del "tonto simpático", pero me encantaría verla feliz algún día, feliz de verdad, porque solo así me sentiría satisfecho después de haber intentado hacerla feliz con todo mi alma sin haberlo logrado. La foto que os pongo ahí es un lugar en el que pasé con ella los 10 ó 15 minutos más felices de mi vida, unos minutos en los que simplemente disfrutamos de nuestra compañía, solos, con el sol de la costa dándonos en la cara, en silencio, sin decir ni hacer nada, solo tumbados, uno junto al otro... Si comprimiese todos los momentos felices de mi vida, ni se acercarían a las emociones que me hace sentir el rememorar esos minutos en aquel banco.
No creo que pueda dejar de amarla nunca, pero confío en que, algún día, alguien me encuentre en mi callejón de las almas y sepa volver a despertar ese amor de mi corazón.
Hoy no va a ser un día feliz, lo intuyo, pero no se lo pienso poner fácil a las lágrimas, esta vez no.


5 comentarios:
Jo, últimamente mi nombre sale en muchas entradas, jajaja. Me encanta!! Por otro lado, te haces querer, Pedro. Con tus palabras haces temblar a cualquiera. Temblar de emoción, claro. Se te quiere, tanto virtualmente, como en tu vida real (yo me incluyo en la real, pretendo tomarme un café contigo algún día). Por qué vas a agradecerme esas palabras que me salieron del corazón? No puedes darme las gracias por algo que realmente eres.
Ella te conoce, sabe cómo eres. Tanto es así, que incluso de una simple imagen o regalo, sabe lo que sientes y muestras.
Un beso y miles de achuchones, de esos que reconfortan.
Jolínes, me has llegado hondo...
Te digo lo que te digo siempre, eres especial, lo intuyo, y habrás de encontrar la felicidad completa porque, creo, que ya TE LO MERECES.
En cuanto a Sandra, es que es BUENA, y de alguien bueno solo puedes recibir bondad y cariño.
Jó, anda que no tienes suerte... si lo miras desde el prisma que te ofrezco eres un tío afortunado.
Un besazo, guapísimo.
Me ha conmovido tu historia, tal vez porque siento que se parece o puede llegar a parecerse a la mía. Pareces puro, transparente, corazón y eso me gusta, te he llegado a querer un poquito leyendo tus palabras...me gustaría formar parte de esta tu familia cibernética.
Sin duda, en tu callejón de las almas, como tu dices, encontrarás alguien que te quiera exactamente como eres: una gran persona.
Mientras, te queda saber que esa persona que no te quiere como tu quisieras, al menos te valora y te quiere, aunque sea de otra forma y seguro que desea lo mejor para ti.
Eso no te lo puede quitar nadie.
un abrazo,
Hola, gente, siento haber estado un poco ausente, la verdad es que esa carta me dejó un poco trastocado y he tardado en reaccionar.
Sandra, si apareces en muchas entradas será por algo. Yo te quiero mucho, al verdad, has sido un poco mi madrina en este mundo, y te tengo presente siempre que escribo algo.
Towanda, me impresiona haberte llegado hondo... a ti. Si, soy un tío afortunado, lo se, me lo digo a mi mismo cada mañana, pero entonces... ¿por qué no me siento como tal? Algo estaré haciendo mal.
Xaquelina, te considero parte de esta "familia" mía desde el primer día que entraste en mi blog, no suelo andarme con hipocresías, si no me gustases ya te habría echado. Gracias por leerme.
Ay, Julia, saberte querido es solo el principio de un largo camino hacia el final de algo, sobretodo si te sientes querido por alguien a quien... amas.
Un beso para cada una de mis reinas
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