HISTORIA DE UN TONTO SIMPÁTICO.

Un día, creyendo inocentemente que todo sería maravilloso, empezó a trabajar en una empresa que ya conocía bien de una etapa anterior. No todo fue tan estupendo sin embargo, pero la verdad es que no llegó a importarle, le daba igual la explotación a la que fue sometido durante esos tres calurosos meses de verano del 2001, no le importaba haber pasado por la presión sicológica que ejerciía el "oso" del jefe sobre los asalariados, no se arrepentía de haber decidido pasar noventa y un días allí encerrado, es más, volvería sin pensarlo y hasta puede que sin cobrar.

Ella sabía muy bien por qué. El creía, o mejor dicho, sabía que aquellos tres meses iba na ser imborrables en su memoria, porque en los 24 veranos que había vivido antes de aquel, jamás había vivido un sentimeinto como el que le invadió durante aquellas 14 semanas, sin duda las mejores de toda su vida. Hay quien hubiera llorado por haber sabido convertir aquel tiempo en toda una vida, el al principio se atormentaba por no haber sabido prolongarlo más, pero luego se dió cuenta de que no es que las cosas no salgan como esperamos, sino que que a veces no esperamos a que las cosas salgan. El se sabía joven, y pensaba que aun le quedaban muchas historias y mucha vida por delante; nunca antes, por nadie, había llegado a pensar en la posibilidad de esperar durante un periodo de tiempo indefinido, pero ahora era a lo único a lo que estaba dispuesto, esperaría... Un año, cinco, diez? No le importaba el tiempo, tenía todo el del mundo y nada nunca en su vida le había parecido merecer tanto la pena, ahora si estaba dispuesto a esperar durante toda su vida si fuese necesario.

Tal vez esto, cuando se lo contó, hubo de agobiarla un poco, no pretendía tal cosa, el quería que ella hiciese su vida, que viviese lo que el destino le pusiese por delante y solo quería que recordase que el estaría siempre ahí, esperando, tal vez sentado o quizás bailando, pero ahí, esperando a que ella entrase por la puerta un día y le diese la noticia de que su espera había concluido.
El sentía que aquellos ojos tan alegres y esa sonrisa de película habían tenido un efecto sobre él que nunca antes había logrado tener, nunca se hubiera imaginado que aquella chica tan maravillosa que el 1º de julio de dos años antes le empezó a enseñar su profesión, acabaría convirtiéndose también en la dueña de su corazón. Menos aun que llegaría a ser el motivo de paz en su atormentada alma, ultimamente más revuelta de lo normal. Cada día que sus ojos se cruzaban, cada mirada, el sentía cuanto necesitaba a esa mujer en su vida, cuanto la amaba. Un torbellino de sentimientos que le sobrepasaban, que desconocía hasta ese momento, nunca antes había deseado nada (ni a nadie) tanto como ahora un simple beso de sus labios. Nunca había llorado tanto por las noches cuando recordaba que la historia llegaba a su fin... Y llegó a pensar que sin su amor, era mejor no seguir viviendo.

Pasaron los años y el esperó, la mayor parte del tiempo ni si quiera recordaba qué era lo que esperaba, el paso de las horas, los días, las semanas... empezaba a borrar los recuerdos, pero sabía que debía esperar, su corazón se negaba a olvidar aquella estúpida obligación de esperar algo, pero ¿qué? Hasta que un día llegaron noticias, ella tenía desde hacía tiempo a alguien a quien amaba con locura, y fruto de ese amor había surgido la vida, aquella chica de ojos infinitos, era ahora mamá. El pudo comprobar cuanto amor destilaba aquella relación y cuanta belleza surgía de la nueva relación maternal, y fue entonces cuando el fue de verdad feliz después de muchos años de espera. Saberla feliz con alguien, descubrir que aquel amor dio a luz una nueva vida le llenó el corazón de alegría y el embrujo de su espera eterna se rompió. Ya no tenía necesidad de esperar más, porque ella era al fin feliz de verdad y con aquella felicidad el corazón de aquel tonto simpático se liberó, sonrió, dejó escapar una lágrima de felicidad y... dejo este mundo con un corazón que se partió en mil pedazos.

6 comentarios:

¿¿¿Cómo??? Que al final murió? Que, aún viéndola feliz y desapareciendo el embrujo, dejó que nadie más ocupara su corazón? Jo, qué triste!! Bueno, no todos los finales son como uno espera. Supongo que feliz para él, tristísimo para mí.

¿Te das cuenta del poder que tiene el amor? Increible. No paramos a pensarlo, pero es cierto. Un amor podría acabar con una vida.

Me ha encantado, de verdad. Un besazo.

 

Supongo que cuando amamos tanto a alguien, queremos su felicidad, pero nos es imposble vivir sin esa persona, algo así debió pasarle.

 

¡Qué historia de amor tan fuerte!.
Pero el corazón se le puede recomponer a ese "tonto simpático" cuando otra persona (quizás, la que siempre esperó sin siquiera saberlo) se cruce en su camino alternativo y ¡entonces pueden saltar las chispas verdaderas en las dos direcciones de la vía!.

Preciosa historia; triste pero preciosa.

Un abrazo guapísimo.

 

Me sorprendo...¿cómo has podido plasmarme de esa manera? Ha sido triste encontrarme en tus letras, pero si soy esa "tonta simpática" que espera y me da miedo que este sea también mi final. Pero no, en mi el desenlace no será igual.

 

¡Jolín, qué pena! Ya le podías haber dado una oportunidad al pobre muchacho...Pero muy bonito ¿eh?
un abrazo,

 

Towanda: eres increíble ;-)
Xaquelina: El mundo está lleno de tontos simpáticos, lo importante es no claudicar nunca, Never surrender! que dicen los yankis.
Julia: Podría haberle dado otra oportunidad, pero ¿quien soy yo para hacerlo? La vida es cruel a veces.