Preparo un viaje, mañana a estas horas las maletas estarán preparadas y yo trabajando, habré cambiado el turno para salir antes, después de comer si es posible. Subiré al coche y empezaré el viaje que he hecho tantos veces... Un viaje que siempre tenía el mismo patrón, una ida alegre, llena de risas y emociones, un par de días o tres agridulces, con risas y preocupaciones, con sonrisas y lágrimas, y un regreso sumido en depresión, tristeza y llantos por la impotencia de ver como era incapaz de evitar que lo que más deseaba en el mundo se fuera poco a poco a la mierda.
ANTECEDENTES
La persona a la que más recuerdo haber querido nunca vive a unos 400 Km de la puerta de mi casa, la conocí a mitad del camino por una de esas casualidades de la vida, la quisé con todo mi alma, ella (creo) también llegó a quererme, pero nunca las cosas terminaron de ir como a mi corazón le hubiera gustado, su regla para medir las cosas era muy distinta a la mia, como si ella midiese en pulgadas y yo en centímetros, como si ella fuera de Venus y yo de Marte. Yo me engañé, no fue ella, a cuya sinceridad no puedo reprochar nada, fui yo, me engañe, me volví a engañar una y otra vez, pensé que si me esforzaba las cosas saldrían bien y hoy en día de aquello solo queda una amistad, una gran amistad, pero solo eso y nada más.
EPÍLOGO
Las circunstancias hoy en día son muy distintas, el viaje es por puro placer y nada (ni nadie) va a evitar que así sea, me voy a disfrutar de los carnavales que no tengo aquí, a salir y vivir, a conocer gente, a disfrutar del sol (si lo hay) a caminar por la arena de la playa... Y ella ni si quiera estará, porque también ha querido disfrutar del carnaval lejos de su hogar. No me preocupa estar allí, se que la compañía que llevo es buena y que disfrutaré, me preocupa el trayecto, son demasiados recuerdos los que tengo de esos viajes, viajes en los que alguna vez tuve que parar de regreso para limpiarme las lágrimas que me impedían ver la carretera. Ójala ya existiesen las máquinas de teletransporte. Ójala el trayecto pase rápido, la estancia sea perfecta y el regreso se me olvide antes de empezarlo.


6 comentarios:
Mira esos recuerdos de frente y con alegría. No pienses en lo que pudo pasar, sino en lo que pasó y quédate con lo bueno. Piensa en lo bonito que va a ser este viaje (¿te vas a Cádiz?), en lo bien que te lo vas a pasar y que, el único malestar será el pensar que tienes que volver a casa.
Un besazo y pásalo en grande!!!
llevame de viaje!!!
un besito!
Eso intento, Sandra, y no, no es Cádiz
Anda, ¡llévame contigo!, prometo no hacer ruido ni contar nada.
Un abrazo y felicidades por el viaje.
Que te lo pases muy bien, y a ver si con los buenos recuerdos que te queden de este viaje se borran los malos de viajes anteriores.
Un abrazo
Mmmm ¿y a donde vas? ¿te hospedas en algún hotel? Que cosas tiene la vida, tal vez sea la animadora que provoque tus días y noches espectaculares y nunca lo sepamos. Si estás en mi hotel, mañana concurso de disfraces, cúrratelo ;)
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