... Y OTRA VEZ EL OTOÑO.

No se si será el frío repentino del 2 de septiembre o las nubes que cubrieron por un par de días el cielo, tal vez sea que me estoy haciendo viejo, o quién sabe el motivo, pero el mes lo he empezado de una manera... rara. De repente me he dado cuenta de que toda la alegría que había estado acumulando y disfrutando durante este verano, se fue. Así, sin más, perdí la energía vital que me había hecho sonreir, llegó una especie de nostalgia negra y abasalladora, que sin pedir permiso entró en mi alma de lleno y se hizo dueña de ese apartamento vacío que construí junto al corazón ¡Hija de puta!

El invierno me puede, pero el otoño... ¡uy el otoño! Es cruel conmigo, me tiñe de negro el corazón, me llena la cabeza de pensamientos oscuros y me trae la inspiración, esa que solo aparece cuando uno está triste. El otoño, mi estación favorita para fotografiar el mundo, es mi mayor enemiga y la mejor aliada de los fantasmas de mi alma. 

No todo ha sido malo, estos días aun ha querido el verano reivindicar su sitio, el que legítimamente le corresponde hasta dentro de 15 días. Cuando el verano se ha ajustado la taleguilla y ha querido sacar pecho, los rayos de luz han aparecido también en mi corazón. He descubierto algo que no se si debería haber descubierto. Cuando la noche estaba ya cerrada y la jornada llegaba a su fin para mi, crucé mi mirada con los ojos más alegres que recuerdo haber visto nunca, una mirada tiznada de rasgos felinos, de esas que embriagan de alegría solo con descubrirla a lo lejos, una mirada que me dio muchas alegrías el verano pasado. Y descubrí... descubrí que la necesito. Saber una verdad tan cierta como esta sería algo maravilloso, de no ser por que también guardo el conocimiento de estar nadando contra corriente, porque no es para mi.

La alegría de saber que se lo que necesito se estampa sin piedad contra la evidencia de saber que necesito algo que no puedo tener. Pero, no se por qué, no me sorprende nada que una vez más me estrelle contra mi propia estupidez.

3 comentarios:

¡Otra vez el otoño...!
Es la única estación en que, a veces, me encuentro triste. Me pasa un poco como a ti en que me tiñe de negro el corazón y me llena la cabeza de pensamientos nostálgicos. Es la época en que más reflexiono acerca de la vida, de la soledad, de la familia...
¡qué coincidencia con lo de los ojos!.
Un gusto leerte de nuevo, porque ya sabes y sin no lo sabes te lo dígo, eres uno de mis chicos favoritos.
Estaremos en contacto en este otoño para no dejarnos vencer por "la oscuridad".

Un besazo queridísimo PK.

 

Jo, pues vaya! A mí me encanta el otoño. Estoy deseando que lleguen los días nublados o lluviosos, para poder sentarme en el sofá a ver pelis o leer. Es cierto que puede estar acompañado por los recuerdos o de cierta oscuridad, pero eso ocurre porque nosotros hacemos que sea así.

Un besazo.

 

Buff, qué pereza el otoño, con lo bien que se va en chanclas...
Aunque yo también creo que el que nos alegre o entristezca el otoño es una cuestión de decisión propia.
Este año voy a decidir que me encanta.
Un besote, guapo