Mi participación en el 10K de MaMoCu

Foto: Kike Belenguer
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Me inscribí en el 10K de la MaMoCu y poco después de hacerlo le estuve dando vueltas ¿Había hecho bien? Tal vez podía haberme decidido a hacer la distancia media maratón, lo pensé y volví a pensarlo ¿Sería poca cosa para mí un 10K a estas alturas? Luego llegaron algunos contratiempos (sobre entrenamiento y cansancio, una contractura en la espalda...) y vi que si, que había hecho bien, ir poco a poco y sin prisas, además Alba Reguillo, entrenadora y experta en estas cosas me advirtió que esta carrera era muy técnica. Pues nada, a por el 10K con prudencia y ya veremos en próximas ediciones. 

Pues hice bien, cuando terminé la carrera pensé: "si esto ha sido el 10K, la gente que se atreve con los 43 kilómetros son unas máquinas". Al final acabé, con buenas sensaciones y contento con mi actuación, en resumen: disfruté mucho. Y eso es a lo que iba. La carrera la terminaron 260 personas, de las que entraron dentro del tiempo límite marcado por la organización 233. Yo pasé por la línea de meta en la posición 114 de la general y 93 de mi categoría, que no está nada mal, con un tiempo de 1 hora 21 minutos y 14 segundos según el crono oficial de la carrera, con un ritmo de 7:39. Más que satisfecho de entrar y estar entre los del medio, con una sonrisa en la boca y habiéndome comido con los ojos el paisaje que la sierra de Cuenca nos brindó en este día.

Los 10,290 Km con sus 535 metros de desnivel imponen mucho más in situ de lo que parecía en el papel. El perfil ha sido el más duro que he hecho hasta ahora y aunque es llevadero, lo cierto es que por momentos se hace duro. El primer kilómetros es bastante sencillo, una carrera urbana con algo de pendiente, a un ritmo aceptable, luego llgan los dos siguientes kilómetros, el ritmo ya baja, entramos en la montaña y las pendientes empiezan a acentuarse, a partir de ahí empiezan a llegar los descensos y subidas, alternándose, bajadas en las que se puede meter el turbo, como la que me encontré entre el km 6 y 7, donde la velocidad sube y corro por debajo de 5. Pero esa bajada tenía su contrapunto a continuación una pared casi vertical, en el Km 7 un avituallamiento de bebida, que no uso porque llevo agua en mi camelback, las mesas de la bebida estaban justo al empezar la subida de San Julián, todos se ralentizan, el ritmo baja y las pulsaciones suben, llego arriba y veo como hormiguitas los autobuses en la carretera junto a la que estaban los avituallamientos, increíble. Llevaba 48 minutos de carrera, subimos hasta los 1068 metros y se me van 18 minutos en un solo kilómetro, podéis imaginar la velocidad a la que subimos por ahí. 

Tras esa subida fraccionada en dos repechos, llega la bajada, descendemos en solo unos metros hasta los 915 metros y tomo ya el último kilómetro a un ritmo ligeramente por encima de 5 hasta llegar ya a meta.

Qué emoción entrar a la meta con ese pasillo y esos arcos flanqueados por un montón de público que jalea a cada corredor que va llegando. Y ver que has logrado terminar una carrera tan dura en menos de hora y media, que era el máximo que me había propuesto. Puede que el año que viene de el salto a la media ¿quién sabe? Pero hoy estoy muy contento con hecho.

Un paisaje maravilloso y un ambiente y organización de sobresaliente por parte del club organizador, el Cuenca Dolomia, recomendado, pero si sois principiantes como yo, empezad con el 10K.