TREINTA Y UNO DE ENERO

Aquel año el último día del mes primero
en el que nació la estrella que ilumina el cielo
para luego con sus alas levantar el vuelo,
fue justo antes de que empezara el mes de febrero.

Día en el que nació el astro que alumbrará mi alma
para gobernar mi particular universo,
día en el que nació mi sol convertida en verso
y reinar sin límite en este mundo sin calma.

Criatura de ojos transparentes que aterrizaste
hace once mil trescientos veintiséis días justo
en este mundo al que cargada de amor llegaste.

Bendigo al díos que escribió tu existencia con gusto
en este terrenal sitio en el que te quedaste
dejando reposar los recuerdos en tu busto.