NOS QUEJAMOS DEMASIADO

Todos tenemos problemas, problemas que a veces nos parecen angustiosos e insuperables, que nos agobian de día y nos impiden dormir muchas noches, problemas que por lo general se limitan a aspectos económicos u otros casi tan vanales como estos. Es en momentos así cuando debemos acordarnos de historias como la de Qian Hogyan, una niña china que perdió sus piernas y la cadera (esto fue allá por el 2000) en un accidente y sin embargo permaneció alegre y llena de vitalidad andando con las manos, protegidas por dos paletas de madera para evitar herirse las palmas de las manos, y con medio balón de baloncesto que protegía la base de su tronco. Y sin embargo sonreía. Por suerte ya consiguió, hace un par de años, que le implantaran unas prótesis que le han permitido volver a caminar con unas piernas, aunque sean de plástico.

Como dijo Charles R. Swindoll: "todos nos enfrentamos a una serie de grandes oportunidades brillantemente disfrazadas de situaciones imposibles". Si intentamos ver las situaciones que nos pone la vida frente a la cara como oportunidades, en vez de como problemas, todos nos irá mejor, porque al fin y al cabo esto es la vida, al menos así la he acabado entendiendo yo, como una serie de oportunidades que debemos ser capaces de superar por nostros mismos para que puedan ser aprovechadas, y no una sucesión de problemas con los que Dios, la madre naturaleza o quien sea pretende putearnos constantemente. Debemos empezar a aprender que la superación es el único destino al que nos puede llevar una conducta pura, decía Lord Chesterfield: "Si quieres igualar a muchos, procura superar a todos en pureza de conducta y buenas formas." esto viene a ser lo mismo que decir que solo siendo personas buenas acabaremos siendo las mejores personas.

Mirad a vuestro alrededor antes de quejaros, luego, una vez que hayáis visto lo que os rodea sabréis desde el fondo de vuestro corazón si tenéis derecho a quejaros o no.

Pasad una feliz Navidad.