NUEVAS COSTUMBRES, VIEJAS TRADICIONES Y CORAZONES QUE SE RESQUEBRAJAN.

Piensas en una de esas tradiciones estúpidas e insoportables en las que no crees y además opinas que nunca debieron entrar en nuestro rico folclore nacional, pero un día sin apenas querer, de repente se vuelve en tu contra y te encuentras en nochebuena con un regalo de San Nicolás, alías Santa Klaus, alías Papá Noel, en el asiento delantero derecho de tu coche mientras conduces al mismo lugar de siempre. Es algo pequeño, sencillo, pero que has adquirido con toda la ilusión del mundo, algo que que alguien quiso pero nunca compró y tu, a escondidas, te hicieste con el y guardaste durante 13 largos e interminables días, deseando que llegue el momento de entregarlo y ver los ojos de las persona a la que va destinado...

Pero llegado el día, llegado el momneto, tras ver, escuchar y "soportar" ciertas circunstancias con las que no habías contado, compruebas que no es el día ni el momento. Pasa el tiempo y el instante planeado, tan claro unas horas atrás, no llega y tu regalo se enfría en el coche mientras tu, con la ayuda de unos bourbons y el transcurso de la noche, vas entrando en calor. Hasta que al final, una noche más, acabas reconociendo, aunque solo para ti, que has actuado como un verdadero idiota, porque tal vez Papá Noel nunca debió romper tus principios, porque tal vez nadie merecía realmente ese regalo, porque tal vez el destino no está escrito con lápiz y tu, quizás, no estés predestinado a ser feliz. Pero solo tal vez, y ese regalo, de momento, esperará encerrado en su caja verde, con su lazo en diagonal, unos días más hasta que llegue otra fecha, porque puede ser que quienes de verdad sepan lo que hacer con el sean los reyes magos, los de toda la vida, y puede que sean ellos quienes lo entreguen, incluso puede que hasta a esa misma persona a la que en principio iba destinado.