SOY UN ROMÁNTICO

Nada nunca sale como uno ha planeado, eso es cierto, no solo a mi, creo que al 99% de las gente casi nunca le salen los ppanes tal y como los había trazado en su mente, pero eso forma parte de la imperfección del ser humano.

Además yo cuento con un inconveniente añadido, y es que soy un romántico, pero de los de antes, de los del Romanticismo del siglo XVIII. No quiero decir que sea de esas personas que regalan rosas y bobones y a los que nunca se les pasa una fecha señalada. Ni si quiera me gusta la música que hoy en día se etiqueta de "romántica", no, amigos, nada de eso suele ir conmigo. Cuando digo que soy un romántico me refiero a que no me imagino mi vida sin las sombras y las calaveras danzando en mis pensamientos. Mis ropas oscuras y mis pensamientos tormentosos en la mayoría de las ocasiones hacen que me sea francamente difícil encontrar un motivo por el que sonreir cuando me encuentro en medio de mis meditaciones solitarias. Esa atracción que siento por las calaveras, por la oscuridad, por todo aquello que hace sentir terror a la mayoría de los mortales me separa de ellos. Se que no soy una excepción especialmente destacable dentro de la generalidad, pero también se que esas pequeñas cosas que me distinguen de ellos, me hacen a la vez, muy difícil permanecer junto a ellos, o mejor dicho, a ellos les hace incómoda mi presencia.
El sexo se ha convertido en la única manera de mantener cerca a las mujeres, difícilmente logro encontrar a alguna que quiera estar a mi lado por otro motivo y cuando la encuentro, sus motivos tampoco son los que busco. Y a menudo me pregunto a mi mismo, porque me da vergüenza preguntar a nadie más ¿encontraré algún día el amor sin más?
Sed felices, si podéis.