Mostrando entradas con la etiqueta sexo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sexo. Mostrar todas las entradas

EL EXTRAÑO ENCANTO DEL DESCONCIERTO.

Anoche cuando ya no pensaba salir, con los pantalones doblados en la cama, los zapatos colocados para descansar y los restos de una desequilibrada cena sobre la mesa, recibí un mesnaje, era de una amiga con un llamamiento para salir con ella y unos amigos. Joder, me lo pensé, solo dos minutos, pero me lo pensé, tal vez debí haberlo pensado algo más, porque aquello fue extraño. Con esta chica hubo algo una vez, fue solo una noche y la verdad es que creo que ninguno de los dos lo disfrutamos demasiado, pero lo hubo. No se por qué, pero tengo un mal recuerdo de aquella imprudencia, éramos amigos y nunca debimos hacerlo, la amistad se estropeo un poco en las fechas siguientes y nada fue como antes. Además nunca volvimos a hablar del tema, aquello quedó sepltado en un falso olvido del que ninguno de los dos hemos querido desenterrarlo nunca más.
De aquello hace creo que un año o más, la verdad es que hace bastante. La amistad siguió, un poco extraña pero siguió. Ella ya me habia mandado varios mensajes en otras ocasiones para quedar, pero siempre puse una excusa, a veces ciertas, otras vilmente falsa, para no acudir a esas citas. Pero anoche era una noche mala para mi, estaba solo en casa, había tenido un mal día de trabajo, la noche anterior había sido mala también y además, no se por qué, ELLA, la que hasta ahce bien poco creí que sería el amor de mi vida, estaba de nuevo rondándome por la cabeza. Todo confluía para que lo último que desara fuese quedarme solo en casa toda la noche del sábado. Así que me vestí de nuevo, cogí la cartera y las llaves y salí en busca de mi amiga. Pero fue raro estar con ella después de aquella noche.
Este caso solo ha sevido para hacerme una pregunta: ¿Podré salir solo como amigo con la última mujer que me ha enamorado? Sabe Dios que lo único que quiero es su amigo, lo último que me gustaría sería dejar de verla, de hablar con ella, como pasó con Iris, pero si ha sido tan raro volver a ver a una amiga con la que me acosté y con la que nunca hubo nada más, imagino como deberá ser de duro estar al aldo de una persona por la que daría mi vida sin poder besar s labios, sin poder decirle "te quiero", sabiendo que ella nunca me amará y que el sexo es algo que no pasará jamás... Tal vez pueda, pero ¿y no es posible?
Sea como sea la quiero, demasiado para dejar de ser parte de su vida, pero ser solo amigo ¿podrá ser algo soportable para mi? Ójala algún día cambie de idea, ójala algún día se de cuenta de que estaba equivocada y me pida el amor que estoy deseando darle. La quiero demasiado como para olvidarla.

SOY UN ROMÁNTICO

Nada nunca sale como uno ha planeado, eso es cierto, no solo a mi, creo que al 99% de las gente casi nunca le salen los ppanes tal y como los había trazado en su mente, pero eso forma parte de la imperfección del ser humano.

Además yo cuento con un inconveniente añadido, y es que soy un romántico, pero de los de antes, de los del Romanticismo del siglo XVIII. No quiero decir que sea de esas personas que regalan rosas y bobones y a los que nunca se les pasa una fecha señalada. Ni si quiera me gusta la música que hoy en día se etiqueta de "romántica", no, amigos, nada de eso suele ir conmigo. Cuando digo que soy un romántico me refiero a que no me imagino mi vida sin las sombras y las calaveras danzando en mis pensamientos. Mis ropas oscuras y mis pensamientos tormentosos en la mayoría de las ocasiones hacen que me sea francamente difícil encontrar un motivo por el que sonreir cuando me encuentro en medio de mis meditaciones solitarias. Esa atracción que siento por las calaveras, por la oscuridad, por todo aquello que hace sentir terror a la mayoría de los mortales me separa de ellos. Se que no soy una excepción especialmente destacable dentro de la generalidad, pero también se que esas pequeñas cosas que me distinguen de ellos, me hacen a la vez, muy difícil permanecer junto a ellos, o mejor dicho, a ellos les hace incómoda mi presencia.
El sexo se ha convertido en la única manera de mantener cerca a las mujeres, difícilmente logro encontrar a alguna que quiera estar a mi lado por otro motivo y cuando la encuentro, sus motivos tampoco son los que busco. Y a menudo me pregunto a mi mismo, porque me da vergüenza preguntar a nadie más ¿encontraré algún día el amor sin más?
Sed felices, si podéis.