YO SOY LIBRE.

Son muchos los días en los que me despierto pensando en lo que será de mi en el futuro. A veces nos creemos que por tener un trabajo "asegurado", una casa hipotecada y una familia y unos amigos que más o menos suelen estar a nuestro lado ya tenemos todo asegurado para el resto de nuestros días. Pero un día de repente te das cuenta de que ese trabajo solo era seguro mientras "ellos" han querido que lo sea, que la hipoteca sube sin parar y tu salario no puede seguirle el ritmo y que la familia necesita su propio espacio y los amigos no lelvan tu sangre y por tanto tampoco van a estar ahí siempre. Un día te das cuenta de que realmente el futuro puede estar escrito, pero si es así, como diría una conocida, lo está con lápiz y por tanto es fácilmente cambiable. ¿Qué puedes hacer ese día? Nada, seguir viviendo sin más.
Para mi ese día llega cada mañana, nunca me he sentido del todo a salvo. En la facultad y el instituto siempre tuve miedo a suspender aunque nunca me agobié por un examen. En mi infancia siempre tuve miedo a los matones del recreo, aunque nunca me llegaron a pegar... demasiado. En las relaciones de pareja siempre he tenido miedo a que me dejen, y siempre o casi siempre ha pasado. Pero en el día a día, en el trasncurrir de la vida, en las perspectivas de futuro el miedo es a algo mucho más fuerte, pero que un monstruo o un matón, peor que un fenómeno atmosférico o que la abstinencia sexual. Tengo miedo a algo que no se qué es y que no sab´re hasta que llegue. Tengo miedo a la incertidumbre, a lo desconocido, a morir sin haber hecho algo que realmente merezca la pena. Y luego, cuando me he desperezado y la sangre empieza a fluir con normalidad en mi cabeza, me doy cuenta de que realmente no importa tanto. Como decía la canción, lo que tenga que ser será. Poco podemos hacer para evitarlo porque el destino nunca ha comprado un lápiz y menos aun una goma de borrar, el destino escribe con una afilada pluma y tinta china, que difícilmente puede borrarse o corregirse.
Mientras tanto, mientras llega ese día en el que probablemente se joda todo, solo me queda disfrutar del día a día, viajar todo lo que pueda, aunque sea al pueblo de aquí al lado, sentir el aire fresco y limpio del campo en mi cara por las mañanas, correr desnudo por las praderas o bañarme a media noche en la playa. Sentir que esa persona a quien tengo a mi lado es única hasta que se vaya y cuando se vaya, pensar que era una más. Ser libre es eso, no dejar que el destino te impida vivir. Yo soy libre.