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CUANDO ASCIENDES CON LA MENTE ABIERTA

Primero fue un largo camino que no tenía una meta clara, hasta que empecé a creer en la meta, luego una meta que se disipaba cuando al fin la alcancé… Y en ese momento empezó a enturbiarse, no llovía, no había niebla, pero la meta apenas si se vislumbraba, y la desesperación se apoderó de mi.

Fueron momentos tristes, desesperados, agónicos, ante una montaña que se me antojaba inescalable a pesar de haber sido capaz de llegar hasta ella. Los ojos se me enturbiaron y apenas si podía ver el amplio valle que se abría ante mi, luego empecé a oír truenos diabólicos que amenazaron con traer la mayor de las tormentas nunca antes vista con la que una enorme tromba de agua traería una gigantesca riada que arrastrando todo cuanto se encontrase a su paso por la ladera anegase el valle en el que yo, sin remedio, me ahogaría.

Pero nada de eso estaba pasando, yo había llegado al valle, había plantado mi campamento y… ¡ya! No había llegado a la cima aun, era cierto, pero tampoco había nubes, ni lluvia, ni riada, ni si quiera aquella montaña era tan inexpugnable, solo era miedo, miedo a perder la ocasión de hacer algo que nunca había hecho. Así, me puse de pie, agarré mi piqueta y me calcé los crampones, di el primer paso y me decidí a llegar a aquella cima con la que cada noche, desde hacía años, soñaba en la soledad de mi cama.

Cuando llegué arriba, porque llegaré, os mandaré una postal dándoos las gracias a todos, a los que me animasteis a subir por haberlo hecho, a los que nunca supisteis que este era mi sueño por no haber molestado y al resto por haberme demostrado que los sueños existen también en este plano de la realidad.

DOS ROSAS AZULES

Después de haber echo el tonto muchas veces, tras casi dos años de indecisiones, una vez vistos mis fracasos debidos solo a mis miedos y no a mis limitaciones, creo que ha llegado el momento de tomar una decisión intensa, importante, decisiva.

No puede cambiar tanto mi vida el saber lo que los demás saben, no puedo dejar de vivir cada día solo porque alguien sepa lo que yo deseo que sepa, y si el destino no quiere que las cosas sean como yo las deseo, pues habrá que aceptarlo e intentar seguir una ruta alternativa a las que imaginé tomar un día.

Espero que del domingo no pase, solo deseo que el lunes pueda estar mi alma liberada de tanto peso y si no han de salir las cosas como sueño, al menos que mi espíritu sepa que es libre y que no hubo suerte, simplemente eso, pero no quiero volver a sentir esa sensación de culpa por haberme callado, por haber encerrado mis sentimientos en un corazón ya demasiado dolido.
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