REGRESO AL CIELO

Sabía que el buen rollo era cierto. He regresado a su casa, he vuelto a estar con ella. Fue como pisar el cielo, una vez más, y estar donde cualquier ser humano pueda desear estar al menos una vez en su vida. Se que nunca me ha salido nada bien en el plano sentimental y se también que no hay ni una señal en el cielo que me diga que esta vez va a ser distinto, no tiene por qué serlo, pero ya os dije que ya todo me da un poco igual, soy feliz con estas pequeñas cosas e ilusionarme me hace seguir siendo un poco feliz cada día.

Tal vez crea saber demasiadas cosas cuando en realidad, suele pasar, no se nada. No quiero ser pesimista nunca más, pero tampoco me valen las ilusiones creadas por mi solitaria cabeza, ilusiones que luego solo sirven para que la caida sea más dura aun si cabe. Solo quiero ser feliz y ella me permite serlo, con sus cenas sorpresas y sus botellas de brut reserva... Solo sus ojos me permiten rozar el Nirvana, solo ese reflejo intenso que de sus ojos atraviesan mi alma sin herirla, solo esa sonrisa mezcla de picaresca e inocencia en su justa dosis ambas... solo ella me da paz, alegría y un poco de fe en el amor.

¿En que va a quedar todo esto? Si hay alguien que lo sepa por favor que me lo diga, aunque tal vez lo verdaderamente bonito de esto es trabajarlo día a día, saber que nada es seguro en esta vida y esto que tengo (o no tengo) menos aun, saber que quererla es lo único que me va a quedar mañana, cuando ella se canse, si es que se cansa, si es que la canso. O tal vez, una vez más, en realidad no sepa nada, solo que nadie podrá quitarme jamás el recuerdo de mi regreso a su casa, eso si que lo se con certeza, el paisaje que vi desde su balcón me mostró la luz de una vida más allá de lo meramente carnal, esas vistas eran una pequeña muestra de lo maravilloso que es estar a su lado, porque la luz que ella misma emana, ese buen rollo que destila, esas vibraciones tan positivas bien merecen un viaje o mil, aunque sea a los confines del mundo para buscarla.