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Ejercicios para hacer en casa

¿No os ha pasado alguna vez que tenéis uno o dos días de fiesta pero no llueve o algo os impide ir al gimnasio o salir a hacer ejercicio a la calle? Por ejemplo, esta Semana Santa, con tantos días sin tener que ir a trabajar, con los gimnasios cerrados por ser festivos, y encima lloviendo. Bueno, pues siempre hay alternativas para, al menos, no quedarnos quietos. En este vídeo os muestro una serie de ejercicios en una tabla sencilla y básica, ideal para hacer en casa y no perder el día; sin necesidad de máquinas ni accesorios del gimnasio, lo importante es no parar, que luego cuesta mucho ponerse en marcha otra vez.

No siempre estamos a tope, pero hay que tratar de disfrutar siempre

He pasado un verano sin cortar la actividad física, no me gusta porque luego me cuesta horrores el regreso. Si es necesario lo que hago es darme algunos caprichos en la mesa, reducir el ritmo o descansar algún día a la semana más de lo habitual, pero nunca parar, eso de darte de baja en el gimnasio durante las vacaciones o dejar de salir a correr en verano es un grave error, el cuerpo se relaja, se pierde mucha potencia y forma física y cuando quieres volver el trabajo necesario es mucho mayor, por no hablar de la fuerza de voluntad o el esfuerzo psicológico del regreso a la buena senda.

Pero si que es cierto que este verano, no se muy bien por qué, me ha costado mucho más mantenerme activo, he bajado el ritmo de entrenamiento, especialmente en los entrenamientos running, y me he sentido mucho más agotado que en veranos anteriores. De hecho ahora mismo me siento agotado y no se cómo va a resultar la media maratón que pienso correr el próximo día 8, estoy inscrito y mantengo en la medida que puedo mis entrenamientos, pero es cierto que noto que estoy mucho más desentrenado que hace un año, pues para esta época hace ahora 12 meses salía a correr sin problemas 17 ó 19 kilómetros en algún que otro entrenamiento, mientras que este año me cuesta terminar una sesión 9 ó 10.

¿Mi actitud ante esto? Es sencillo, no me va la vida en los resultados o en los tiempos, no me dedico, ni de lejos, a esto profesionalmente, así que pienso salir el día 8 a las 10 de la mañana y tratar de hacerlo lo mejor que pueda, sin presiones de ningún tipo, sin una meta de tiempo para terminar y controlando mucho mi ritmo cardíaco, mis pulsaciones, mis sensaciones, porque 21 kilómetros son mucha tela para alguien aficionado y se que repetir o mejorar en las actuales condiciones mi tiempo del año pasado, que se encuentra en torno a 1 hora y 56 minutos, va a ser muy difícil. Así que a disfrutar y a terminar este reto, que se presenta una vez más, con una sonrisa en la boca, porque si dejas de disfrutar, ya no merece la pena.

¿Por qué corro? Hay mil motivos

Una vez más salí a entrenar y una vez finalizada la tirada del día me pregunté ¿por qué corro? No soy el único, hay cada día más gente que sale a correr, que participa en carreras populares, evidentemente, pero ¿por qué lo hacemos? Es uno de los deportes más lesivos que existen y en el que más esfuerzo se requiere, pero lo hacemos ¿cuál es el motivo que nos empuja a ello?

Me he puesto a buscar artículos para dar una respuesta lógica que no se basase solo en emociones propias que, al fin y al cabo pueden ser mías pero no necesariamente tienen por qué compartirlas el resto de corredores que deambulan por ahí. Y me he encontrado con algunos de los motivos que lleva a que esta actividad física vaya en auge.

Lo primero y más evidente es que a pesar del esfuerzo, correr nos proporciona buenas sensaciones físicas, está claro que mejora nuestra salud, proporciona un mayor bienestar físico y psíquico, podemos decir incluso que nos rejuvenece orgánica y físicamente, permite limpiar las arterias y los pulmones; tonifica los músculos; fortalece los huesos; refuerza los cartílagos; despeja la mente; aclara las ideas; estiliza el cuerpo; incrementa la fuerza; incrementa la resistencia; mejora el apetito sexual; posibilita un incremento de las defensas del organismo... Y todo ello nos refuerza el autoestima.

En estos tres años que llevo corriendo he podido comprobar otra de las cosas que leía en uno de los artículos que he estado mirando, y es que es cierto y absolutamente notorio que después de realizar varios kilómetros suavemente uno se encuentra mejor, más relajado y en paz consigo mismo, hemos desconectado y si, no logramos olvidar los problemas, al menos si que los hemos estado mirando con otra perspectiva más desenfadada mientras corríamos. Cuando ese entrenamiento se va acumulando a lo largo del tiempo, conseguimos grandes cotas de salud y de bienestar, esa salud que echamos de menos cuando no la tenemos, sentimos una vez que hemos empezado a correr ya en la madurez, que tiene un alto valor y queremos seguir manteniendo esa sensación de salud.

Y luego hay algo fundamental, la búsqueda de límites, nuestros límites. Cuando yo empecé a correr llevaba unos años practicando otras actividades en serio y ya me hebía empezado a "picar" con mis límites, con esas cosas que pensé que jamás sería capaz de hacer y que comprobaba que iba logrando. Una vez empecé a correr vi que había muchos otros objetivos que ahora si que podían ser alcanzados, solo con proponérmelo y ser persistente. Correr me gratificó desde el sacrificio, me ayudó a ver la vida de otra manera, os aseguro que esto que es algo que se comenta en ciertos artículos, en mi caso fue mucho más evidente de lo que podría haber imaginado. Las motivaciones en general te hacen sentir mejor fisícamente y aportan recompensas emocionales inimaginables cuando aun no has empezado a mover el culo.

En los 80 lo llamabamos yoguin, ahora running, da igual, correr es una de las prácticas más simples y a la vez completas que puede realizar el organismo, no necesitamos tiempos ni ritmos ajenos, niveles ni siquiera objetivos personales. Su nivel técnico y de agilidad tampoco es elevado, con lo que abarca un amplio porcentaje de la población, y eso se nota en parques y calles de nuestras ciudades y pueblos cada día.

Y por si fuera poco es el modo más efectivo para obtener una óptima salud cardiovascualar, alarga la vida, fortalece el corazón, tonifica los músculos y mejora la circulación. Correr ayuda a reducir los niveles de grasa corporal considerablemente y se genera más hormona del crecimiento. Los huesos tienen una mayor capacidad de reparación y las articulaciones se vuelven más flexibles y más lubricadas.

Cuando corremos mejora la coordinación, la agudeza mental y la concentración, alivia la fatiga mental, agudiza la memoria y mejora la resistencia emocional. El sistema inmunitario se hace más fuerte y resistente. 

Correr es la mejor forma para liberarse del estrés y hay estudios que demuestran que hasta dos horas después de la actividad el organismo sigue segregando endorfinas, también conocida como hormona del placer, que nos proporciona una alta dosis de binestar y relajación. Nuestra salud, autoestima y confianza se incrementan con un entrenamiento regular y eso a mi no me lo ha contado nadie, lo he vivido, lo vivo cada día.

Este post ha sido escrito desde la experiencia propia con la ayuda de artículos de:
www.runners.es
www.running.es
www.lavozlibre.com

Sigue la progresión running

Sólo si te propones retos podrás superarlos. Que un mal día no apague tu energía, sigue intentándolo hasta lograrlo. Hoy nueva tirada larga, de 18 kilómetros, por la llanura manchega y sus humedales.


Mente sana, cuerpo sano

Decía Louise Hay, representante del movimiento del Nuevo Pensamiento: "Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tú por dentro. En el momento en que te dispones a cambiar, es asombroso cómo el universo comienza ayudarte, y te trae lo que necesitas."

El trabajo físico es importante, lo es y mucho, pero nunca dejéis de cuidar vuestro interior, amaros a vosotr@s mism@s y una vez que que lo hagáis podréis empezar a cosechar buenos resultados. La meditación es una buena manera de cuidar nuestro interior y a la vez una vía para comprendernos y mimarnos, porque gracias a ella aprendemos más sobre nosotros mismos.



Moved el culo y sed felices


Desde hace varios años mi horario de trabajo es de tardes, pero cada día me despierto a las 7:45 de la mañana. Cuando digo esto en reuniones sociales o familiares es muy normal que alguien ponga cara de desconcierto (o algo peor) y haga cometarios del tipo: "pudiendo dormir y madrugas, que tontería" o "¿por qué haces eso?". No lo entienden, definitivamente no lo entienden. 

Veréis, me levanto a esa hora, desayuno ligero y doy una vuelta con mi perro, Custom, después cojo mi mochila y me voy a entrenar, a eso de las nueve de la mañana ya estoy "dándole caña al cuerpo". Los motivos por los que los hago son varios, en primer lugar pporque si me quedase en la cama hasta las once, entre los preparativos, cocinar, comer y sacar a Custom se meiría la mañana completa y al llegar a casa por la noche del trabajo seguro que me diría: Pedro, solo duermes, comes y trabajas en el día.

Pero hay otro motivo mucho más importante para hacer algo así, es una verdadera terapia ideal para iniciar el día. Y no es que lo diga solo yo desde mi experiencia persona, es de sobra conocido que existen numerosos trabajos que han analizado la relación de la eficacia del ejercicio físico en el estado de ánimo, incluso en el tratamiento de la depresión.

Por ejemplo, los estudios de Hayden y Allen, en 1984, compararon el nivel de depresión entre personas que practicaban ejercicio aeróbico (como el running) y grupos control de sedentarios, llegando a la conclusión de que los primeros sufrían menos depresión subjetiva que las personas sedentarias.

Un año antes, en 1983, Doyne, Chambliss y Beutler llegaron a la conclusión de que los pacientes deprimidos sometidos a distintos programas de ejercicio aeróbico, comparados con un grupo control, formado por pacientes deprimidos sedentarios mostraron la eficacia de los distintos programas de ejercicio aeróbico, frente al sedentarismo, en el tratamiento de la depresión.

Y así muchos otros estudios, como Van Amersfoort (1996), Sharkey (2000), etc. Por ejemplo, en 1987 Fremont y Craighead, y más tarde en Hiys en 1999 llegaron incluso a demostrar empíricamente que el ejercicio físico aeróbico era tan eficaz como la psicoterapia en la reducción de un trastorno depresivo.

Podríamos continuar así durante horas, pero como no es este un blog de psicología y no soy yo quien para hablar de esta ciencia, solo diré que personalmente tengo comprobado que desde que dedico al menos un par de horas al día al ejercicio físico por lo menos de lunes a viernes, sufro de mucha menos ansiedad, apenas encuentro motivos para enfadarme y me siento feliz en un alto porcentaje de las horas del día, especialmente en las inmediatamente posteriores al ejercicio realizado. 

Casi todos los estudios que he encontrado husmeando por ahí hablan de ejercicio aeróbico (correr, bicicleta, zumba, gap, etc), pero cualquier actividad física que requiera de un esfuerzo, una mínima concentración y permita liberar todas esas hormonas retenidas, es eficaz, como por ejemplo el fitness, al que más tiempo dedico. Y os aseguro que desde que lo hago soy mucho más feliz.

Así que ya sabéis, ¡a mover el culo!  

Anda tu camino

Con la frase de la foto, escrita por el calabrés Antonio Porchia, hoy quiero aseguraros algo que he comprobado por mi propia experiencia, creer en ti mismo sin que te importe demasiado que nadie más lo haga es el camino directo a la felicidad.

Para conseguirlo debes convertir lo negativo en positivo, nunca dejes de pensar en positivo, aquello te parezca mal debes someterlo a una inversión inmediata, acaba con los pensamientos negativos, por ejemplo, cosas tan sencillas como sustituir un pensamiento del tipo "no hables" por "tengo cosas importantes que decir". O cambiar el "¡no puedo hacer nada!" por "tengo éxito cuando me lo propongo".

Trata de no generalizar, céntrate en en lo positivo,  se consciente de tus logros por pequeños o sencillos que te puedan parecer a ti o que te hagan creer los demás que son. No te compares con nadie, cada cual es como es, cada uno tiene sus tiempos, sus plazos, sus metas... Conseguirás lo que desees si te lo propones, pero en tus tiempos y plazos. Para ello debes confiar en ti mism@ siempre y aceptarte. Pero aceptarnops no significa para nada conformarnos, hay que esforzarse para mejorar.

Si a mi me ha funcionado, le funcionará a cualquiera, seguro. Y puedo asegurar que yo me di cuenta de que había funcionado de la noche a la mañana, aunque el resultado venía siendo el fruto del trabajo de años enforzándome, creyéndomelo, luchando día a día por conseguirlo y de repente, un día, me di cuenta de que lo tenía.


Y ahora, ya sabes, sal ahí afuera y consíguelo.

Y AHORA QUE EMPIEZO A SENTIRME VIVO

Hay veces en mi vida que me doy cuenta de cosas que he hecho que nunca jamás me habría imaginado haciendo en otra época de mi vida. Por ejemplo, jamás me habría imaginado enviándo flores, o cambiando turnos de trabajo para acudir como el rayo a una cita un día determinado. Jamás me hubiera imaginado deambulando como un tonto por mi casa pensando en si "me llama o no me llama"...

La verdad es que muchas de esas cosas que los demás hacen y sienten en su adolescencia, las estoy experimentando yo ahora, en mi camino a la madurez. No es por falta de ocasiones anteriores, pero en aquella época nunca me interesó todo eso, tenía cosas mejores en que pensar o en qué emplear mi tiempo, mi preciado tiempo. O tal vez, puede que solo sea que nadie antes supo despertar en mi esa faceta que ahora resucita con cada llamada suya, con cada noticia que tengo de ella, por pequeña que sea. Creo que la empiezo a querer, tal vez más de lo que debería, pero no puedo evitarlo, ha entrado en mi corazón como un verdadero vendabal y contra esas fuerzas de la naturaleza poco puede hacer el hombre.

EL AÑO QUE ME DEVOLVIÓ LA SONRISA.

Se va el 2007, un año que podría haberse calificado de "uno más", pero no ha sido así, he de reconocer que ha sido uno de los mejores años de mi vida desde mi época de estudiante. Aun recuerdo aquellas noches de fiesta, aquellas interminables caminatas por calles nocturnas que parecían no encontrar fin ni nuestros pasos destino. Es difícil olvidar aquellas fiestas, aquellos momentos con los amigos, aquellas risas y esas búsquedas de lugares donde pasar buenos momentos sin pagar a precio de oro la copa. Fueron momentos donde encontré la felicidad y me reencont´re con la sonrisa que había perdido tras abandonar la infancia, una época dorada, sin duda.

Aquellos momentos desaparecieron de repente, como si nunca hubieran existido, y solo mi memoria, incapaz de deshacerse de ellos, fue la que impidió que se perdieran en el olvido de una vida que pudo no haber existido nunca. Solo de vez en cuando aparecían momentos similares, pero nunca iguales, menos aun que lo fueran mejores. Pero he de reconocer que el 2007 me ha devuelto la capacidad de vivir cosas como aquellas.

El 2007, año que se va en poco menos de 72 horas, me ha devuelto la capacidad de generar una sonrisa entre amigos, tal vez no sean amigos como aquellos, pero da lo mismo, porque no hay dos amigos iguales al fin y al cabo. El 2007 me ha devuelto la capacidad de creer que hay personas que valen la pena, he vuelto a creer en el amor, aunque nunca se me diera bien, pero al menos se que hay alguien dispuesta a darme un beso a pesar de todo, aunque para ello tenga que viajar durante 4 horas. El 2007 me ha devuelto un poco más la fe en la familia, aunque algún familiar me haya defraudado profundamente, pero al menos solo ha sido uno.

Si, amigos, definitivamente voy a echar de menos a este año, este jodido año en el que perdí cosas muy importantes, pero que me ha dado otra bastante más valiosa, porque el 2007 me ha devuelto la FE en la vida, las ganas de vivirla, el 2007, aunque me haya arrebato alguna cosa medio interesante, me ha traido muchas otras importantes. La principal ha sido ella, esa mujer de ojos transparentes que se niega a ir más allá de donde ahora estamos, pero da igual, solo haberla conocido merece la pena, y saber que me quedan muchas ocasiones de estar a su lado, de mirar sus ojos infinitamente maravillosos, de sentir su sonrisa en mi piel, solo el saber que muchos de esos momentos aun ha de llegar y repetirse en 2008 ya han merecido la pena, solo por eso ya se que nunca olvidaré el 2007.

Gracias, año al que nunca regresaré, gracias 2007 por haber sido el mejor de los últimos años que he vivido.

REGRESO AL CIELO

Sabía que el buen rollo era cierto. He regresado a su casa, he vuelto a estar con ella. Fue como pisar el cielo, una vez más, y estar donde cualquier ser humano pueda desear estar al menos una vez en su vida. Se que nunca me ha salido nada bien en el plano sentimental y se también que no hay ni una señal en el cielo que me diga que esta vez va a ser distinto, no tiene por qué serlo, pero ya os dije que ya todo me da un poco igual, soy feliz con estas pequeñas cosas e ilusionarme me hace seguir siendo un poco feliz cada día.

Tal vez crea saber demasiadas cosas cuando en realidad, suele pasar, no se nada. No quiero ser pesimista nunca más, pero tampoco me valen las ilusiones creadas por mi solitaria cabeza, ilusiones que luego solo sirven para que la caida sea más dura aun si cabe. Solo quiero ser feliz y ella me permite serlo, con sus cenas sorpresas y sus botellas de brut reserva... Solo sus ojos me permiten rozar el Nirvana, solo ese reflejo intenso que de sus ojos atraviesan mi alma sin herirla, solo esa sonrisa mezcla de picaresca e inocencia en su justa dosis ambas... solo ella me da paz, alegría y un poco de fe en el amor.

¿En que va a quedar todo esto? Si hay alguien que lo sepa por favor que me lo diga, aunque tal vez lo verdaderamente bonito de esto es trabajarlo día a día, saber que nada es seguro en esta vida y esto que tengo (o no tengo) menos aun, saber que quererla es lo único que me va a quedar mañana, cuando ella se canse, si es que se cansa, si es que la canso. O tal vez, una vez más, en realidad no sepa nada, solo que nadie podrá quitarme jamás el recuerdo de mi regreso a su casa, eso si que lo se con certeza, el paisaje que vi desde su balcón me mostró la luz de una vida más allá de lo meramente carnal, esas vistas eran una pequeña muestra de lo maravilloso que es estar a su lado, porque la luz que ella misma emana, ese buen rollo que destila, esas vibraciones tan positivas bien merecen un viaje o mil, aunque sea a los confines del mundo para buscarla.