Yo siempre he sido muy pragmático y nunca he terminado de creer en todo eso etéreo que nos venden las culturas orientales... Hasta ahora. Pero no entraré en cuestiones más discutibles sobre como la acupuntura me cambió la vida, o mejor dicho, me ayudó a mantener la vida que había llevado y hasta a mejorarla tras diagnosticarme unas hernias cervicales, o como la canalización de energías me ha llegado realmente a sorprender. No, voy a hablaros de algo mucho más sencillo y más "científico" como pueda ser la meditación.
Empiezo diciendo que no tengo ni idea de meditación, nunca me he iniciado con nadie que me haya podido enseñar y jamás lo he practicado con un maestro. Pero si que me he puesto a hacer los deberes en esto, leyendo algo (poco, pero algo) e intentando ponerlo en práctica.
Meditar es algo tan sencillo como alterar nuestro estado de conciencia para desocupar nuestra mente de pensamientos y así experimentar calma y tranquilidad. Cuando meditamos no estamos si no aplacando el torrente de imágenes y palabras que nos ocupan la cabeza y conectando con la fuente interior de nuestro ser.
Está demostrado médica y psicológicamente que la meditación beneficia la salud y permite manejar el estrés y las enfermedades.
Por lo que he comprobado hasta ahora, y a la espera de que alguien me ayude a aprender más sobre el tema, para meditar es necesaria práctica y paciencia, pero no un gran esfuerzo mental, ni mucho menos físico. Aunque se puede meditar en la quietud o el movimiento, en el silencio o en un discreto bullicio, lo cierto es que para los profanos es mejor empezar a intentarlo en un lugar silencioso y tranquilo.
Sin adentrarme más en el tema ni pretender enseñar algo que no se, y que solo he tratado de practicar de manera humilde y discreta, os dejo para terminar un pequeño resumen para empezar una meditación básica extraído del libro Serenidad Mental de Miriam Subirana (editorial Obelisco, 2011):
1. Encontrar un lugar tranquilo y acogedor. Poner una luz tenue y música suave pueden ayudar a conseguir crear el ambiente adecuado.
2. Sentarse en el suelo con la espalda recta, pero sin tensiones, respirando hondo y manteniendo los hombros y brazos relajados.
3. Con los ojos abiertos, elegir un punto enfrente y dejar ahí la mirada, mientras poco a poco todas las distracciones van desapareciendo.
4. Observar los pensamientos sin juzgarlos ni retenerlos, solo observándolos.
5. A continuación, crear pensamientos e imágenes positivas de uno mismo, visualizarlos y mantenerlos durante unos minutos.
6. Para terminar, cerrar los ojos unos instantes creando un silencio completo.
Empiezo diciendo que no tengo ni idea de meditación, nunca me he iniciado con nadie que me haya podido enseñar y jamás lo he practicado con un maestro. Pero si que me he puesto a hacer los deberes en esto, leyendo algo (poco, pero algo) e intentando ponerlo en práctica.
Meditar es algo tan sencillo como alterar nuestro estado de conciencia para desocupar nuestra mente de pensamientos y así experimentar calma y tranquilidad. Cuando meditamos no estamos si no aplacando el torrente de imágenes y palabras que nos ocupan la cabeza y conectando con la fuente interior de nuestro ser.
Está demostrado médica y psicológicamente que la meditación beneficia la salud y permite manejar el estrés y las enfermedades.
Por lo que he comprobado hasta ahora, y a la espera de que alguien me ayude a aprender más sobre el tema, para meditar es necesaria práctica y paciencia, pero no un gran esfuerzo mental, ni mucho menos físico. Aunque se puede meditar en la quietud o el movimiento, en el silencio o en un discreto bullicio, lo cierto es que para los profanos es mejor empezar a intentarlo en un lugar silencioso y tranquilo.
Sin adentrarme más en el tema ni pretender enseñar algo que no se, y que solo he tratado de practicar de manera humilde y discreta, os dejo para terminar un pequeño resumen para empezar una meditación básica extraído del libro Serenidad Mental de Miriam Subirana (editorial Obelisco, 2011):
1. Encontrar un lugar tranquilo y acogedor. Poner una luz tenue y música suave pueden ayudar a conseguir crear el ambiente adecuado.
2. Sentarse en el suelo con la espalda recta, pero sin tensiones, respirando hondo y manteniendo los hombros y brazos relajados.
3. Con los ojos abiertos, elegir un punto enfrente y dejar ahí la mirada, mientras poco a poco todas las distracciones van desapareciendo.
4. Observar los pensamientos sin juzgarlos ni retenerlos, solo observándolos.
5. A continuación, crear pensamientos e imágenes positivas de uno mismo, visualizarlos y mantenerlos durante unos minutos.
6. Para terminar, cerrar los ojos unos instantes creando un silencio completo.



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