BUEN SÁBADO, MAL DOMINGO.

Como puede cambiar el mundo para tus ojos del día a la noche. Este fin de semana ha sido el mejor y el peor a la vez para mi. El sábado fue como estar en el cielo, parecía que mis sueños se cumplían sin contemplaciones, que todo lo que estaba deseando desde hace meses sucedía, parecía que al fin Dios existía para mi también... Y el domingo fue un mal día, me desperté besándole el coño y terminé durmiendo en su sofá... solo.
La quiero, la querré siempre, pase lo que pase, por mucho daño que me haga nunca podré dejarla de querer. Pero lo peor de todo es que ella nunca me ha hecho daño y se que nunca lo hará, el daño me lo hice yo solo. Ella ha sido sincera conmigo, cariñosa en extremo, buena, en una palabra, ella ha sido buena conmigo. El día que decidí intentar avivar el fuego de lo que no iba a ser más que un "rollo" de verano, sabía que esa misma decisión acabaría haciéndome daño, pero ella me penetró directa al corazón y me resultaba imposible no hacerlo. La decisión se tomó, la tomé, tal y como debía estar escrito en algún sitio que debía tomarse y así pasó, justo lo que yo mismo intenté advertirme, mi amor fue creciendo, mis ilusiones empezaron a desbordarme y al final sucedió lo que siempre sucede, solo que esta vez me dolio como hacía años que no me dolía. El sábado fue como estar en el cielo, el domingo un verdadero infierno de sentimientos, ella no me lo quería decir, pero yo notaba que esto se estaba acabando, que por mucho que ella lo intentaba no lograba encontrar en su interior un sentimiento equiparable al mío. Y así las cosas... se acabó, simple y llanamente, se acabó.
Me queda un consuelo, y es que siempre la querré, ella me ha prometido su amistad, se que eso podría ser hasta peor aun, pero no quiero dejar de verla, dejar de sentirla... Porque a pesar de todo me ha dado los buenos días con un abrazo y me ha despedido acariciéndome la mano. Me quiere, no como yo desearía que me quisiera, pero me quiere y eso me basta para no querer morir. Yo también la quiero, no como ella desearía que la quiera, pero la quiero, y eso le basta para no decirme "nunca jamás".