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¿Por qué corro? Hay mil motivos

Una vez más salí a entrenar y una vez finalizada la tirada del día me pregunté ¿por qué corro? No soy el único, hay cada día más gente que sale a correr, que participa en carreras populares, evidentemente, pero ¿por qué lo hacemos? Es uno de los deportes más lesivos que existen y en el que más esfuerzo se requiere, pero lo hacemos ¿cuál es el motivo que nos empuja a ello?

Me he puesto a buscar artículos para dar una respuesta lógica que no se basase solo en emociones propias que, al fin y al cabo pueden ser mías pero no necesariamente tienen por qué compartirlas el resto de corredores que deambulan por ahí. Y me he encontrado con algunos de los motivos que lleva a que esta actividad física vaya en auge.

Lo primero y más evidente es que a pesar del esfuerzo, correr nos proporciona buenas sensaciones físicas, está claro que mejora nuestra salud, proporciona un mayor bienestar físico y psíquico, podemos decir incluso que nos rejuvenece orgánica y físicamente, permite limpiar las arterias y los pulmones; tonifica los músculos; fortalece los huesos; refuerza los cartílagos; despeja la mente; aclara las ideas; estiliza el cuerpo; incrementa la fuerza; incrementa la resistencia; mejora el apetito sexual; posibilita un incremento de las defensas del organismo... Y todo ello nos refuerza el autoestima.

En estos tres años que llevo corriendo he podido comprobar otra de las cosas que leía en uno de los artículos que he estado mirando, y es que es cierto y absolutamente notorio que después de realizar varios kilómetros suavemente uno se encuentra mejor, más relajado y en paz consigo mismo, hemos desconectado y si, no logramos olvidar los problemas, al menos si que los hemos estado mirando con otra perspectiva más desenfadada mientras corríamos. Cuando ese entrenamiento se va acumulando a lo largo del tiempo, conseguimos grandes cotas de salud y de bienestar, esa salud que echamos de menos cuando no la tenemos, sentimos una vez que hemos empezado a correr ya en la madurez, que tiene un alto valor y queremos seguir manteniendo esa sensación de salud.

Y luego hay algo fundamental, la búsqueda de límites, nuestros límites. Cuando yo empecé a correr llevaba unos años practicando otras actividades en serio y ya me hebía empezado a "picar" con mis límites, con esas cosas que pensé que jamás sería capaz de hacer y que comprobaba que iba logrando. Una vez empecé a correr vi que había muchos otros objetivos que ahora si que podían ser alcanzados, solo con proponérmelo y ser persistente. Correr me gratificó desde el sacrificio, me ayudó a ver la vida de otra manera, os aseguro que esto que es algo que se comenta en ciertos artículos, en mi caso fue mucho más evidente de lo que podría haber imaginado. Las motivaciones en general te hacen sentir mejor fisícamente y aportan recompensas emocionales inimaginables cuando aun no has empezado a mover el culo.

En los 80 lo llamabamos yoguin, ahora running, da igual, correr es una de las prácticas más simples y a la vez completas que puede realizar el organismo, no necesitamos tiempos ni ritmos ajenos, niveles ni siquiera objetivos personales. Su nivel técnico y de agilidad tampoco es elevado, con lo que abarca un amplio porcentaje de la población, y eso se nota en parques y calles de nuestras ciudades y pueblos cada día.

Y por si fuera poco es el modo más efectivo para obtener una óptima salud cardiovascualar, alarga la vida, fortalece el corazón, tonifica los músculos y mejora la circulación. Correr ayuda a reducir los niveles de grasa corporal considerablemente y se genera más hormona del crecimiento. Los huesos tienen una mayor capacidad de reparación y las articulaciones se vuelven más flexibles y más lubricadas.

Cuando corremos mejora la coordinación, la agudeza mental y la concentración, alivia la fatiga mental, agudiza la memoria y mejora la resistencia emocional. El sistema inmunitario se hace más fuerte y resistente. 

Correr es la mejor forma para liberarse del estrés y hay estudios que demuestran que hasta dos horas después de la actividad el organismo sigue segregando endorfinas, también conocida como hormona del placer, que nos proporciona una alta dosis de binestar y relajación. Nuestra salud, autoestima y confianza se incrementan con un entrenamiento regular y eso a mi no me lo ha contado nadie, lo he vivido, lo vivo cada día.

Este post ha sido escrito desde la experiencia propia con la ayuda de artículos de:
www.runners.es
www.running.es
www.lavozlibre.com

Moved el culo y sed felices


Desde hace varios años mi horario de trabajo es de tardes, pero cada día me despierto a las 7:45 de la mañana. Cuando digo esto en reuniones sociales o familiares es muy normal que alguien ponga cara de desconcierto (o algo peor) y haga cometarios del tipo: "pudiendo dormir y madrugas, que tontería" o "¿por qué haces eso?". No lo entienden, definitivamente no lo entienden. 

Veréis, me levanto a esa hora, desayuno ligero y doy una vuelta con mi perro, Custom, después cojo mi mochila y me voy a entrenar, a eso de las nueve de la mañana ya estoy "dándole caña al cuerpo". Los motivos por los que los hago son varios, en primer lugar pporque si me quedase en la cama hasta las once, entre los preparativos, cocinar, comer y sacar a Custom se meiría la mañana completa y al llegar a casa por la noche del trabajo seguro que me diría: Pedro, solo duermes, comes y trabajas en el día.

Pero hay otro motivo mucho más importante para hacer algo así, es una verdadera terapia ideal para iniciar el día. Y no es que lo diga solo yo desde mi experiencia persona, es de sobra conocido que existen numerosos trabajos que han analizado la relación de la eficacia del ejercicio físico en el estado de ánimo, incluso en el tratamiento de la depresión.

Por ejemplo, los estudios de Hayden y Allen, en 1984, compararon el nivel de depresión entre personas que practicaban ejercicio aeróbico (como el running) y grupos control de sedentarios, llegando a la conclusión de que los primeros sufrían menos depresión subjetiva que las personas sedentarias.

Un año antes, en 1983, Doyne, Chambliss y Beutler llegaron a la conclusión de que los pacientes deprimidos sometidos a distintos programas de ejercicio aeróbico, comparados con un grupo control, formado por pacientes deprimidos sedentarios mostraron la eficacia de los distintos programas de ejercicio aeróbico, frente al sedentarismo, en el tratamiento de la depresión.

Y así muchos otros estudios, como Van Amersfoort (1996), Sharkey (2000), etc. Por ejemplo, en 1987 Fremont y Craighead, y más tarde en Hiys en 1999 llegaron incluso a demostrar empíricamente que el ejercicio físico aeróbico era tan eficaz como la psicoterapia en la reducción de un trastorno depresivo.

Podríamos continuar así durante horas, pero como no es este un blog de psicología y no soy yo quien para hablar de esta ciencia, solo diré que personalmente tengo comprobado que desde que dedico al menos un par de horas al día al ejercicio físico por lo menos de lunes a viernes, sufro de mucha menos ansiedad, apenas encuentro motivos para enfadarme y me siento feliz en un alto porcentaje de las horas del día, especialmente en las inmediatamente posteriores al ejercicio realizado. 

Casi todos los estudios que he encontrado husmeando por ahí hablan de ejercicio aeróbico (correr, bicicleta, zumba, gap, etc), pero cualquier actividad física que requiera de un esfuerzo, una mínima concentración y permita liberar todas esas hormonas retenidas, es eficaz, como por ejemplo el fitness, al que más tiempo dedico. Y os aseguro que desde que lo hago soy mucho más feliz.

Así que ya sabéis, ¡a mover el culo!  

Anda tu camino

Con la frase de la foto, escrita por el calabrés Antonio Porchia, hoy quiero aseguraros algo que he comprobado por mi propia experiencia, creer en ti mismo sin que te importe demasiado que nadie más lo haga es el camino directo a la felicidad.

Para conseguirlo debes convertir lo negativo en positivo, nunca dejes de pensar en positivo, aquello te parezca mal debes someterlo a una inversión inmediata, acaba con los pensamientos negativos, por ejemplo, cosas tan sencillas como sustituir un pensamiento del tipo "no hables" por "tengo cosas importantes que decir". O cambiar el "¡no puedo hacer nada!" por "tengo éxito cuando me lo propongo".

Trata de no generalizar, céntrate en en lo positivo,  se consciente de tus logros por pequeños o sencillos que te puedan parecer a ti o que te hagan creer los demás que son. No te compares con nadie, cada cual es como es, cada uno tiene sus tiempos, sus plazos, sus metas... Conseguirás lo que desees si te lo propones, pero en tus tiempos y plazos. Para ello debes confiar en ti mism@ siempre y aceptarte. Pero aceptarnops no significa para nada conformarnos, hay que esforzarse para mejorar.

Si a mi me ha funcionado, le funcionará a cualquiera, seguro. Y puedo asegurar que yo me di cuenta de que había funcionado de la noche a la mañana, aunque el resultado venía siendo el fruto del trabajo de años enforzándome, creyéndomelo, luchando día a día por conseguirlo y de repente, un día, me di cuenta de que lo tenía.


Y ahora, ya sabes, sal ahí afuera y consíguelo.

PENSANDO EN LO QUE PUDO HABER SIDO Y NO FUE.

Ya me resulta pesado seguir con este tipo de sentimientos en mi corazón, en mi alma o simplemente en mi cabeza. Empiezo a estar harto de este tipo de sentimientos apareciendo continuamente sobre si aquello hubiera sido así en vez de de esa otra manera, o si en lugar de aquello hubiera hecho eso otro. Ya no se qué más podría haber hecho o dejar de hacer, qué dije mal o en qué me equivoqué, ya estoy cansado de buscar qué parte de mi fue la culpable, de si lo que me dijeron en aquella ocasión fue cierto o más bien lo fue eso otro, todo lo contrario, que me dijeron luego después. Ya me abruma tanto pensamiento en busca de respuestas a preguntas que nunca hice. Creo que es hora de replantearse las cosas.

Y si simplemente no hay que buscar el amor, porque ya empiezo a dudar de que realmente eso exista, y lo que realmente debemos hacer para ser felices es conformarse con que alguien te quiera. Que alguien te de cariño, te abrace por las noches cuando todo ha salido mal en el trabajo, en la calle… pero luego podemos contar con que alguien esté ahí, dispuesto a darnos el abrazo que necesitamos muchas veces cuando llegamos a casa, tan vacía y triste, mientras tu solo puedes llorar en silencio en medio de una soledad feroz que destruye cada día un poco más las esperanzas de encontrar ese amor que nadie ha querido nunca darte. Tal vez tenga que conformarme con el cariño de una persona tan sola como yo que lo único que desea es eso mismo que buscamos muchas veces en forma de amor, cuando en realidad nada de eso existe, son solo engaños, argucias comerciales o psicológicas para tratar de explicar algo sin explicación, porque en este mundo todo ha de ser científicamente explicado, hasta el amor. Por eso hablamos de química, de sentimientos únicos, de flechazos, de momentos irrepetibles, cuando en realidad solo estamos hablando de algo tan simple como un mero intercambio de sentimientos. Yo te abrazo y tu me abrazas. Solo eso.

Por qué esperar toda una vida algo cuya inexistencia es matemáticamente demostrable, por qué creemos en algo que la experiencia estadística nos repite a diario que solo un 1% logra. Necesitamos creer, y nos inventamos la gran mentira del amor, queremos que exista y le damos explicaciones psicológicas, sociológicas e incluso científicas, pero en el fondo de nuestro corazón sabemos que no existe el amor. Las parejas se rompen, otras nunca llegan a serlo, algunas personas mueren solas y olvidadas, los menos viven hasta su ocaso en pareja, pero casi siempre en una comunión de respeto más que de atracción en sus últimos días. No hay ni un solo dato fehaciente que pueda demostrarnos que el amor existe tal y como lo queremos concebir.

Pero si existe el amor entre iguales, el respeto entre personas, el cariño por quienes nos hacen sentir bien. Eso existe y cada día lo vemos cuando comprobamos como hay quienes donan su sangre para que otros vivan, cuando vemos partir a voluntarios a los confines del mundo para ayudar a quienes Dios olvidó, cuando oímos en las noticias que alguien arriesgó su vida para salvar a un desconocido. Eso son pruebas de que existe el amor, no el de pareja, no ese en el que los adolescentes creen cuando se acuestan por primera vez con otra persona, sino un amor mucho más poderoso, incapaz de transformarse en odio, imposible de obviar, duradero y productivo. El amor existe entre iguales y podemos transformarlo en un mero intercambio de sentimientos, de necesidades. Tu me abrazas y yo te abrazo. ¿Qué importa si no sentimos hormigas en el ombligo? Necesito sentirme querido, da igual si me aman, solo quiero que me quieran. Hay que replantearse muchas cosas para lograr la felicidad y yo estoy dispuesto a hacerlo.

EL EXTRAÑO ENCANTO DEL DESCONCIERTO.

Anoche cuando ya no pensaba salir, con los pantalones doblados en la cama, los zapatos colocados para descansar y los restos de una desequilibrada cena sobre la mesa, recibí un mesnaje, era de una amiga con un llamamiento para salir con ella y unos amigos. Joder, me lo pensé, solo dos minutos, pero me lo pensé, tal vez debí haberlo pensado algo más, porque aquello fue extraño. Con esta chica hubo algo una vez, fue solo una noche y la verdad es que creo que ninguno de los dos lo disfrutamos demasiado, pero lo hubo. No se por qué, pero tengo un mal recuerdo de aquella imprudencia, éramos amigos y nunca debimos hacerlo, la amistad se estropeo un poco en las fechas siguientes y nada fue como antes. Además nunca volvimos a hablar del tema, aquello quedó sepltado en un falso olvido del que ninguno de los dos hemos querido desenterrarlo nunca más.
De aquello hace creo que un año o más, la verdad es que hace bastante. La amistad siguió, un poco extraña pero siguió. Ella ya me habia mandado varios mensajes en otras ocasiones para quedar, pero siempre puse una excusa, a veces ciertas, otras vilmente falsa, para no acudir a esas citas. Pero anoche era una noche mala para mi, estaba solo en casa, había tenido un mal día de trabajo, la noche anterior había sido mala también y además, no se por qué, ELLA, la que hasta ahce bien poco creí que sería el amor de mi vida, estaba de nuevo rondándome por la cabeza. Todo confluía para que lo último que desara fuese quedarme solo en casa toda la noche del sábado. Así que me vestí de nuevo, cogí la cartera y las llaves y salí en busca de mi amiga. Pero fue raro estar con ella después de aquella noche.
Este caso solo ha sevido para hacerme una pregunta: ¿Podré salir solo como amigo con la última mujer que me ha enamorado? Sabe Dios que lo único que quiero es su amigo, lo último que me gustaría sería dejar de verla, de hablar con ella, como pasó con Iris, pero si ha sido tan raro volver a ver a una amiga con la que me acosté y con la que nunca hubo nada más, imagino como deberá ser de duro estar al aldo de una persona por la que daría mi vida sin poder besar s labios, sin poder decirle "te quiero", sabiendo que ella nunca me amará y que el sexo es algo que no pasará jamás... Tal vez pueda, pero ¿y no es posible?
Sea como sea la quiero, demasiado para dejar de ser parte de su vida, pero ser solo amigo ¿podrá ser algo soportable para mi? Ójala algún día cambie de idea, ójala algún día se de cuenta de que estaba equivocada y me pida el amor que estoy deseando darle. La quiero demasiado como para olvidarla.

DELICIOSO CAOS

No es lo mismo. Yo se que no, aunque pueda actuar a modo de sucedáneo a la perfección, aunque pueda lograr que me olvide de mis más inmediatos errores, aunque quiera convencerme de que las cosas pueden ir a mejor con esta actitud, se que no es lo mismo. En cierto modo ha sido bonito despertar y comprobar que el delicioso caos del dormitorio aun seguía ya bien entrado el medio día. Una vez solo encasa darle al play con un disco de Ray Charles sonando por encima del televisor, que reproduce sin demasiado éxito las imágenes de lo que otros han considerado que debían ser las noticias del día y que yo apenas lograba escuchar, más centrado en la voz del amigo Ray que en esas imágenes que ya empiezan a resultar aburridas y repetitivas. Ha sido agradable comprobar que al menos un domingo ha sido distinto. Con el reloj rozando las cuatro de la tarde, los platos metidos en armónico orden en el lavavajillas, el sol penetrando por las ventanas y yo haciendo la cama que la noche anterior se había convertido en un verdadero caos de sábanas, edredones y almohadas. Descubrir una orquilla olvidada junto al lavabo y saber que una vez más me he sentido más o menos bien al despertar, a pesar de las seis cervezas sin cenar de anoche.

No negaré que me gustó, que disfruté, y no solo en el plano carnal, que también, por primera vez en mucho tiempo lo hice. Pero disfruté más sabiéndome acompañado, notando una presencia tan dulce y delicada a mi lado. No puedo decir que no haya disfrutado con una noche como la de ayer, porque mentiría, sería imposible dejar de admitir lo bien que lo pasé, más emocionalmente que de otra manera, porque lo pasé realmente bien. Pero nada de todo eso logra borrar los recuerdos aun recientes de mi ángel, no, amigos, una mancha de mora no se quita con otra, solo aumenta de tamaño. No puedo olvidarla, es más, después de haber echo algo como lo de anoche aun su presencia se hace más fuerte en mi mente, me siento como si le hubiera sido infiel y en realidad lo he sido, no somos pareja, no tenemos ningún tipo de vínculo que nos una como hombre y mujer, realmente nunca lo tuvimos, solo hemos sido amigos, amigos que rebasaron algún límite por lo general prohibido a los amigos, pero amigos al fin y al cabo, solo eso, y sin embargo siento como si hubiera sido infiel al amor de mi vida. Lo he sido, porque aunque ella no quiera que nuestra amistad evolucione a nada más, mi corazón está realmente convencido de que deberíamos hacerlo y por eso, sustituir su mirada por otra en mi interior es la mayor infidelidad que pudiera haber cometido nunca.

Creo que estoy avocado a ser infiel el resto de mi vida, porque estoy condenado a no poder amar nunca a quien de verdad quiero amar. Tendré que vivir con ello…

BUEN SÁBADO, MAL DOMINGO.

Como puede cambiar el mundo para tus ojos del día a la noche. Este fin de semana ha sido el mejor y el peor a la vez para mi. El sábado fue como estar en el cielo, parecía que mis sueños se cumplían sin contemplaciones, que todo lo que estaba deseando desde hace meses sucedía, parecía que al fin Dios existía para mi también... Y el domingo fue un mal día, me desperté besándole el coño y terminé durmiendo en su sofá... solo.
La quiero, la querré siempre, pase lo que pase, por mucho daño que me haga nunca podré dejarla de querer. Pero lo peor de todo es que ella nunca me ha hecho daño y se que nunca lo hará, el daño me lo hice yo solo. Ella ha sido sincera conmigo, cariñosa en extremo, buena, en una palabra, ella ha sido buena conmigo. El día que decidí intentar avivar el fuego de lo que no iba a ser más que un "rollo" de verano, sabía que esa misma decisión acabaría haciéndome daño, pero ella me penetró directa al corazón y me resultaba imposible no hacerlo. La decisión se tomó, la tomé, tal y como debía estar escrito en algún sitio que debía tomarse y así pasó, justo lo que yo mismo intenté advertirme, mi amor fue creciendo, mis ilusiones empezaron a desbordarme y al final sucedió lo que siempre sucede, solo que esta vez me dolio como hacía años que no me dolía. El sábado fue como estar en el cielo, el domingo un verdadero infierno de sentimientos, ella no me lo quería decir, pero yo notaba que esto se estaba acabando, que por mucho que ella lo intentaba no lograba encontrar en su interior un sentimiento equiparable al mío. Y así las cosas... se acabó, simple y llanamente, se acabó.
Me queda un consuelo, y es que siempre la querré, ella me ha prometido su amistad, se que eso podría ser hasta peor aun, pero no quiero dejar de verla, dejar de sentirla... Porque a pesar de todo me ha dado los buenos días con un abrazo y me ha despedido acariciéndome la mano. Me quiere, no como yo desearía que me quisiera, pero me quiere y eso me basta para no querer morir. Yo también la quiero, no como ella desearía que la quiera, pero la quiero, y eso le basta para no decirme "nunca jamás".

EL AÑO QUE ME DEVOLVIÓ LA SONRISA.

Se va el 2007, un año que podría haberse calificado de "uno más", pero no ha sido así, he de reconocer que ha sido uno de los mejores años de mi vida desde mi época de estudiante. Aun recuerdo aquellas noches de fiesta, aquellas interminables caminatas por calles nocturnas que parecían no encontrar fin ni nuestros pasos destino. Es difícil olvidar aquellas fiestas, aquellos momentos con los amigos, aquellas risas y esas búsquedas de lugares donde pasar buenos momentos sin pagar a precio de oro la copa. Fueron momentos donde encontré la felicidad y me reencont´re con la sonrisa que había perdido tras abandonar la infancia, una época dorada, sin duda.

Aquellos momentos desaparecieron de repente, como si nunca hubieran existido, y solo mi memoria, incapaz de deshacerse de ellos, fue la que impidió que se perdieran en el olvido de una vida que pudo no haber existido nunca. Solo de vez en cuando aparecían momentos similares, pero nunca iguales, menos aun que lo fueran mejores. Pero he de reconocer que el 2007 me ha devuelto la capacidad de vivir cosas como aquellas.

El 2007, año que se va en poco menos de 72 horas, me ha devuelto la capacidad de generar una sonrisa entre amigos, tal vez no sean amigos como aquellos, pero da lo mismo, porque no hay dos amigos iguales al fin y al cabo. El 2007 me ha devuelto la capacidad de creer que hay personas que valen la pena, he vuelto a creer en el amor, aunque nunca se me diera bien, pero al menos se que hay alguien dispuesta a darme un beso a pesar de todo, aunque para ello tenga que viajar durante 4 horas. El 2007 me ha devuelto un poco más la fe en la familia, aunque algún familiar me haya defraudado profundamente, pero al menos solo ha sido uno.

Si, amigos, definitivamente voy a echar de menos a este año, este jodido año en el que perdí cosas muy importantes, pero que me ha dado otra bastante más valiosa, porque el 2007 me ha devuelto la FE en la vida, las ganas de vivirla, el 2007, aunque me haya arrebato alguna cosa medio interesante, me ha traido muchas otras importantes. La principal ha sido ella, esa mujer de ojos transparentes que se niega a ir más allá de donde ahora estamos, pero da igual, solo haberla conocido merece la pena, y saber que me quedan muchas ocasiones de estar a su lado, de mirar sus ojos infinitamente maravillosos, de sentir su sonrisa en mi piel, solo el saber que muchos de esos momentos aun ha de llegar y repetirse en 2008 ya han merecido la pena, solo por eso ya se que nunca olvidaré el 2007.

Gracias, año al que nunca regresaré, gracias 2007 por haber sido el mejor de los últimos años que he vivido.

¡QUÉ BUEN ROLLO!

¿Sabéis esas ocasiones en las que crees saber algo con certeza aunque en realidad no haya ni un solo dato que permita objetivamente tenerla? Yo tengo la certeza de haber encontrado algo que llevo buscando años. Nada me permite asegurar que no me equivoco, pero da igual, porque cuando un sentimiento es tan fuerte, prevalece sobre toda lógica. He vuelto a hablar con ella y me da una confianza y una alegría que nunca antes había experimentado desde lo de Iris, se que no es bueno comparar y no pretendo hacerlo, pero desde entonces nadie me había inspirado tan buen rollo como ella ahora.

El otro día hable de nuevo con ella por teléfono, me encanta oír su voz, y disfruto escuchándola. Me dijo que tenía una botella de vino por si tiene una visita inesperada, y la verdad es que me encantaría ser esa visita. Lástima que me haya ido a buscar un trabajo para los fines de semana, porque la verdad es que hasta navidad estoy jodidamente pillado de lunes a domingo y lo de la visita es prácticamente imposible. Pero en fin, procuraré hacerle esa visita más adelante.

Me da igual si esto, como relación sentimental, no llega a ninguna parte, no me importa, porque solo con escucharla me es suficiente, siento que es una especie de inyección de felicidad ella en si misma, y aunque me gustaría formar parte de ella, de su vida, se que eso es algo a lo que ella no aspira y he de asumirlo. Aun así sigo queriendo oírla de vez en cuando, porque me da muy buenas vibraciones.

Amén.

YA TENEMOS ALGO MÁS EN COMÚN.

Es tremendamente triste, pero hoy me he dado cuenta de que tengo algo más en común con ella, los dos vivimos en ciudades que se han inundado. La mía en mayo, la suya ahora. Gracias a Dios a ninguno de los dos nos a afectado. Es triste encontrar similitudes como esta entre ambos, pero la verdad es que me va a costar olvidar que pudo haber sido parte de mi vida... No se, tal vez sea cierto eso de que "una mancha de mora con otra se quita", pero la verdad, a mi no me molesta esta mancha, la llevo orgulloso.

Lo mejor tal vez sea intentar pensar en los nuevos horizontes que se abrieron este viernes, se que no es lo mismo, tal vez solo tontease, pero lo importante es que hay nuevos horizontes. No quiero ser un jodido bastardo que vaya haciendo daño solo porque alguien se lo hizo a él. No digo que ella me lo hiciera aposta, al revés, hizo todo lo que pudo por evitarlo, en parte se puede decir que ella solo sujetaba el cuchillo y que fui yo quien presionó sobre el filo, pero lo cierto es que aun me duele. Y por eso, no quiero intentar curarme esta herida haciéndole otra a alguien ajeno a esta historia. eso podría pasar si no me pienso dos veces lo del pasado viernes por la noche, me gustó, me hizo ilusión, si, pero ¿qué pretendo con ello? ¿Será mejor esperar? Ójala estas no fueran solo preguntas retóricas y alguien pudiera responder a ellas.

En fin, espero que seas feliz, si es que puede sentir mi corazón aun latiendo por ella, saliéndose de su cavidad mientras hablaba hoy con ella por teléfono, porque quiero ser su amigo, lo deseo con toda mi alma, pero no se si seré capaz de ser solo eso, solo su amigo. Lo importante es que nos vaya bien a los dos, a cada uno en su hemisferio de la península, a cada uno en su sitio, el que nos han asignado y del que parece que no podremos salir nunca. Ójala algún día esto vuelva a su cauce y pueda estar a su lado.

Aun recuerdo algo de cuando estudiaba poesía.
Lo único que lamento es no poder recordarlo todo.
Me gustaría poder escribirte un soneto.
Un par de versos aunque solo fueran.
De eso no hay duda, lo mereces.
En este momento de soledad te recuerdo.
Nunca podré olvidar tus ojos transparentes.
Aun así se, que tu naciste para estar conmigo.

EN BUSCA DE LA AMISTAD PERDIDA.

La amistad es a veces imprescindible, aunque hay personas que por necesidad acaban aprendiendo a vivir sin ella, no obstante es algo digno de alabanzas, porque hay veces que suceden cosas en la vida que sin la amistad de otros difícilmente se podrían superar, y cuando digo amistad incluyo a aquellos familiares, hermanos, padres, primos, que se compartan más como amigos que como familiares en determinados momentos, algo que los convierte, si cabe, en más queridos aun por la persona en si. Decía Ramón y Cajal que “A los amigos, como a los dientes, los vamos perdiendo con los años, no siempre sin dolor.” Y qué razón tenía el científico, porque esas personas que en algún momento de tu vida, más o menos extenso, se convierten en casi todo para ti, poco a poco van desapareciendo, no hay explicación lógica muchas veces para esa desaparición, pero lo cierto es que por uno u otro motivo, tardando más o menos, va sucediendo y si no sabes reponerlos a tiempo llega un momento en que te quedas solo en medio de un mundo cada vez más poblado, paradójica circunstancia.

Pero ojo, reponer las amistades no es cosa fácil ni que nos pueda llevar un par de minutos o una noche de borrachera, eso no son amigos, los amigos son algo más, y reponer una pérdida es lo más difícil que a lo que, moralmente, puede enfrentarse un ser humano. Decía Plutarco: “No necesito amigos que cambian cuando yo cambio y asienten cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor.” Esto es algo que le sucede especialmente a quienes gozan de un abultado patrimonio y grandes rentas, pero no solo a ellos, a veces, no se sabe muy bien por qué, a ciertas personas les parece que pueden sacar beneficio propio de otras que, aparentemente, no tienen mucho que ofrecer materialmente hablando. Ojo con los buitres de la amistad, cuidado con quienes no son realmente amigos, sino que lo simulan para sacar no se sabe muy exactamente qué beneficios. A veces es simplemente por no estar ellos mismos solos en la vida, algo hasta aceptable si me permitís, siempre y cuando no se olviden de ti cuando hayan encontrado otra compañía que les resulte más “beneficiosa”. Mucho cuidado también con quienes siendo amigos de verdad, de repente, un día, dejan de serlo, con o sin motivos, porque esos pueden llegar a ser los que más daño te hagan, ya que en ellos confías plenamente y a veces tendemos a dejarnos caer hacía a atrás pensando que aun son nuestros amigos, pero si ya han decidido dejar de serlo no estarán esperando que nosotros caigamos para sujetarnos.

Tal vez si alguno de mis antiguos o actuales amigos me lee pueda pensar: “¿Quién eres tu para hablar de amistad o aconsejar al respecto?” Cierto, no siempre he sido el mejor amigo, pero lo cierto es que hablo desde la experiencia con otros, no desde la de mi propia actuación con mis similares, por eso os aseguro que aunque yo mismo no haya sido el mejor de los amigos posibles, si se de lo que hablo cuando me refiero al daño que una amistad puede hacernos, porque al menos yo he procurado siempre ser sincero. Y eso que ni si quiera he entrado en el peligroso campo de amistad entre personas que se atraen sexual o emocionalmente, que precisamente en esa área podría dar hasta clases magistrales, pero eso, como decía aquella odiosa película estadounidense, eso, amigos, es otra historia.

Sed felices, sinceros y nunca os dejéis entristecer cuando alguien os falle, porque de eso se alimentan los demonios y, creedme, no merece la pena mantenerlos gordos y lustrosos.