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Un trail y una media maratón en 7 días

En dos semanas he corrido dos carreras muy distintas y ambas bastante exigentes: un trail corto y una media maratón urbana

Cruzando la meta en el Trail Luciana-Horcavacas
El domingo 29 de septiembre me desplazaba hasta la bella población de Luciana, en la provincia de Ciudad Real, para hacer la modalidad corta del trail Luciana-Horcavacas, con 14 Km de distancia y 1000 metros de desnivel acumulado. El entorno por el que trasncurre esta carrera es relamente bonito y Luciana un pueblo en la rivera del Bullaque que merece la pena ver (además tiene varias rutas para hacer senderismo muy interesantes). 

Lo disfruté mucho, aunque cometí el error de meter dos pequeños bidones en el chaleco trail que no eran los adecuados y empezaron a molestar botando y molestándome a cada zancada, vi un primer puesto de la organziación en el Km 2 y allí se los dejé quedándome sin agua en un día que acabó siendo muy caluroso y acusé ese error, aunque los abituallamientos eran suficientes y bien surtidos de agua, dulces y futa; sin embargo el deshacerme del agua me obligó a adecuarme a ellos, cuando normalmente suelo distribuirme mi propio agua según lo va pidiendo el cuerpo. La temperatura, que subió hasta los 30ºC me hacía llegar bastante al límite a los abituallamientos. 

Aún así me adapté y lo terminé sin mayores problemas. La primera subida grande te deja en tu sitio, luego llega la subida a la "pedriza", un ascenso por una colina a través de un mar de piedras sueltas que hace muy difícil correr sin poner en peligro tus tobillos, todo ello con el sol ya apretando bien, con grandes vistas del barranco de Horcavacas. Una vez pasado lo peor, llega el descenso, prácticamente son 5 Km bajando en los que se puede recuperar mucho del tiempo invertido en la subida. Atravesé la línea de meta algo deshidaratado, pero contento, con muy buenas sensaciones, con un tiempo de 1:40:38 y en el puesto 42º de la general con 123 participantes.

Siete días después cambio de formato y vuelvo al urbano para hacer la XXIII Media Maratón de Alcázar, donde llegaba sabiéndome bien preparado y con fondo, aunque con dudas sobre el estado de mis piernas, que tenía algo caragadas tras el trail de Luciana. Arranqué con mucha precaución, no quería arriesgar nada hasta verme unos kilómetros en marcha y empecé con un ritmo flojito, cercano a los 6 minutos el Km, esta vez solo quería saberme capaz de terminar sin molestias. Pero conforme avanzaba me vi bien, fuerte, y casi sin querer me puse a 5 sin problemas,así que viéndome capaz de seguir así tanteé unos kilómetros más, terminé la priemra vuelta llegando al punto de los 10K con un tiempo de 48:28, que suele ser en el que hago los "diezmiles", y me sentía perfectamente, sin fatigas, sin molestias, bastante entero, así que decidí mantener ese ritmo y ver qué pasaba. La segunda vuelta, más por una cuestión psoclógica que otra cosa diría yo, fue más pesada, pero me mantuve en ese ritmo. Llegué a pensar en bajar mi mejor tiempo en una media maratón, que está en 1:46, si seguía así. Pero no fui capaz, a partir del Km 17 cada paso empezaba a pesar, no tanto como en ediciones anteriroes, pero me vi obligado a bajar un poco el ritmo en algunos tramos para dosificar.

Al final llegué al kilómetro final con fuerzas incluso para hacer un pequeño sprint y curzar la línea de meta con un tiempo de 1:46:59, puesto 91 de mi categoría y en la mitad de la general, con lo que me doy bastante por satisfecho y sobre todo me quedo con las buenas sensaciones al final, sin una mala molestia muscular ni de ningún tipo, con fondo y contento de haber terminado mi cuarta media maratón urbana.

Media Maratón: progresando y mejorando

Foto: Alicia (Manche Media)
Una carrera más terminada y esta vez ha sido otra media maratón, concretamente la Memorial Mariano Rivas de Alcázar de San Juan. Es la tercera vez (consecutiva) que hago esta carrera y junto con la R'N'R de Madrid de este año ya son 4 en las que he participado en esta distancia.
Lo cierto es que he temrinado muy contento conmigo porque he rebajado en 5 minutos mi mejor marca en esta distancia, que fue la lograda en Madrid el pasado mes de abril, donde hice un tiempo de 1h 51' 44". Además esta vez he bajado 8 minutos la marca que hice en esta misma carrera el año pasado y en 10 con respecto a la priemra vez que corrí una media. La progresión es más que evidente y por eso estoy satisfecho.
Foto Manuela Massó
 Además he aprendido en este tiempo, he aprendido que a dosificar el esfuerzo y las energías, aunque aún me queda por aprender, porque en esta vez hice una gran priemra vuelta y sin embargo la segunda tuve que reducir bastante el ritmo para recuperar. Me sigue faltando fondo y habrá que trabajar en eso, tendré que ir alargando las salidas cuando vaya a entrenar y poco a poco lograr corregir este aspecto, proque de haberme sobrado un poco más hubiera mejorado aún mucho más mi tiempo.
Pero en resumen puedo decir que yo solo compito conmigo mismo, como he escuchado decir a un veterano corredor duante la carrera, y hoy me he superado con creces, no es simplemente correr, es que además veo que progreso y eso es lo que me gusta, de eso se trata.

La gran experiencia de la Media Maratón R'N'R

Cada vez que voy al fisio me dice lo mismo: "no deberías correr con tu lesión". Si, lo se, tengo dos hernias cervicales y el impacto no es bueno. Pero lo cierto es que llevo años sin síntomas y el beneficio sicológico supera con creces los pequeños perjuicios físicos, así que sigo corriendo, sin pasarme y controlando siempre que no aparezcan los dolores de las cervicales. Y precisamente lo bien que me lo pasé en la Media maratón EDP R'N'R de Madrid no lo olvidaré jamás.

Terminé la que ha sido mi tercera media maratón, ya había realizado en dos ocasiones la de Alcázar de San Juan con mucho esfuerzo y sufrimiento, pero en esta ocasión la R'N'R Madrid solo me ha dejado buenas palabras para la organización, para los corredores que me iba encontrando y para el magnífico público, que me sorprendió gratamente con sus continuos ánimos. Además terminé con unas sensaciones magníficas, me recuperé enseguida y he bajado mi tiempo en esta distancia en más de 2 minutos. En resumen, estoy muy contento, sobre todo conmigo mismo.

Ya tenía buenas espectativas el día antes cuando al ir a recoger el dorsal pude ver en el "wall of Fame" que estaba mi nombre, si, ahí estaba yo en medio de los miles de corredores que íbamos a hacer esta carrera. Luego, ya con el dorsal en la mochila, me acerqué a la línea de meta esperando que llegase el domingo.

La emoción iba creciendo y el mismo domingo con todo listo, los nervios empezaron a aparecer, algo inusual para mi, pues no suelo ponerme nervioso antes de una carrera. Ya en el cajón de salida, el número 6 que fue el que me correspondió, todo era muy emocinante, me acordé de muchas cosas, de mi primera carrera en Fuente El Fresno, de mi hermana Marti, a la que quise dedicarle todo el recorrido... La salida fue impresionante, nunca antes había estado en una carrera de estas magnitudes y los corredores de la Maratón y la media corriendo todos juntos me empezaron a hacer sonreir, de hecho la sonrisa no se me borró de la cara en toda la carrera, disfruté de una manera increíble y cuando me quise dar cuenta ya llevaba 17 kilómetros recorridos.

Miles de personas corriendo y yo en medio, seguía emocionado y feliz, todo un lujazo correr en medio de calles como la Castellana, Bravo Murillo, etc. Esas calles que siempre están llenas de coches y que ese día eran nuestras, mías. Era muy emocionante y muy deviertido.

Al final de la carrera, la emoción me seguía invadiendo y creció aún más, no lloré, pero me faltó poco, lo reconozco, estaba contento, mucho, más todavía cuando al entregarme la medalla de finisher grabada comprobé que había hecho mi mejor marca personal en esta distancia, unas grandes sensaciones y un ambiente impresionate, una organización de diez teniendo en cuenta la cantidad de gente que corría.

Mi segunda media maratón

Bajando la Castelar en la Media Maratón de Alcázar
Hace una semana y media corrí me segunda media maratón, repetía en la de mi ciudad, Alcázar de San Juan, y hasta ahora no he escrito nada del tema porque tenía que disfrutar del logro. Como ya he dicho otras veces, ni soy profesional, ni bueno en esto, solo uno más, del montón de los millones de personas que corren por salud y entretenimiento. Pero por segundo año consecutivo he sido capaz de terminar una prueba que a mi, que no aspiro a ir mucho más allá de las carreras de 10K, se me antoja durísima.

Los primeros kilómetros fueron muy bien, como siempre los tres primeros me parecía que iba a ser incapaz de terminar, ni siquiera de hacer 8, pero una vez pasados el cuerpo se acomoda a la situación y viene el momento de disfrutar de la carrera. A pesar de que había entrenado poco para este tipo de carrera tan larga, me lo estaba pasando muy bien, las cuestas arriba se me hicieron más duras que de costumbre, pero la larga bajada de la calle Emilio Castelar era un verdadero bálsamo que me permitía reponerme, llegó el kilómetro 11 y seguía con fuerzas y si atisbo de cansancio, llevaba ya un largo tramo corriendo solo, sin encontrar a nadie conocido que me siguiera el ritmo o al que yo fuera capaz de seguírselo, así que en el kilómetro 12 abrí el primero de los hidrogeles que llevaba preparados, me los tomé como me recomendó la gran Alba Reguillo, a sorbitos pequeños, me duró hasta el kilómetro 14, y no sentí que hiciera mucho efecto, la verdad, creo que los de esta nueva marca son más bien malos. El agua de los avituallamientos y las esponjas empapadas se agradecían, siempre pienso lo mismo: "deberían inventar botellas más pequeñitas para las carreras, qué cantidad de agua desperdiciamos los corredores en estas pruebas". Me contuve y supe administrar las fuerzas y también la sed, no bebí mucha agua, ya he comprobado que me da un flato terrible si me paso bebiendo. 

Creo fue hacía el kilómetro 17 cuando las fuerzas empezaron a flaquearme, quizás ya en el 18, no recuerdo bien, pero tuve que andar un rato, no podía seguir corriendo, ni siquiera trotando. Caminé, no mucho, unos segundos, y decidí abrir el segundo hidrogel, este era de cafeína, pero tampoco hizo mucho, la verdad. En los tres últimos kilómetros tuve que andar un par de veces, ya digo que solo unos segundos, 20 ó 30 cada vez, pero era incapaz de seguir corriendo. Entonces me llegó esa frase de mi hermana Marti cuando, ya con su lesión cardíaca subió hasta arriba de los lagos de Covadonga y mirándome decía: "que subo y no me canso". Y yo me dije: "¡joder, si mi Marti fue capaz, yo tengo que serlo!" Sentí que ella estaba ahí, empujándome, animándome, aplaudiéndome, y de haber estado aun entre nosotros, se que lo habría estado, y me imaginé, o sentí, que en realidad ella estaba ahí, viéndome, y saqué fuerzas no se muy bien de dónde, pero las saqué, corrí por aquella interminable avenida del Recinto ferial y giré en la rotonda del flamenco y encaré la recta, la larguísima recta final de la Avenida del Deporte, y crucé la meta. 

No me podía creer lo que estaba viendo junto al arco final, el cronómetro marcaba 1 hora 54 segundos, dos minutos menos que el año anterior. A pesar de todo logré bajar en dos minutos mi marca de media maratón. No os podéis imaginar lo feliz que me sentí, lo que disfruté de aquel momento y las ganas que tengo de seguir superándome.