Desde
hace varios años mi horario de trabajo es de tardes, pero cada día
me despierto a las 7:45 de la mañana. Cuando digo esto en reuniones sociales o
familiares es muy normal que alguien ponga cara de desconcierto (o algo peor) y
haga cometarios del tipo: "pudiendo dormir y madrugas, que tontería"
o "¿por qué haces eso?". No lo entienden, definitivamente no lo
entienden.
Veréis,
me levanto a esa hora, desayuno ligero y doy una vuelta con mi perro, Custom,
después cojo mi mochila y me voy a entrenar, a eso de las nueve de la mañana ya
estoy "dándole caña al cuerpo". Los motivos por los que los hago son
varios, en primer lugar pporque si me quedase en la cama hasta las once, entre
los preparativos, cocinar, comer y sacar a Custom se meiría la mañana completa
y al llegar a casa por la noche del trabajo seguro que me diría: Pedro, solo
duermes, comes y trabajas en el día.
Pero
hay otro motivo mucho más importante para hacer algo así, es una verdadera terapia
ideal para iniciar el día. Y no es que lo diga solo yo desde mi experiencia
persona, es de sobra conocido que existen numerosos trabajos que han analizado
la relación de la eficacia del ejercicio físico en el estado de ánimo, incluso
en el tratamiento de la depresión.
Por ejemplo, los estudios de Hayden y Allen, en 1984, compararon el nivel de depresión entre personas que practicaban ejercicio aeróbico (como el running) y grupos control de sedentarios, llegando a la conclusión de que los primeros sufrían menos depresión subjetiva que las personas sedentarias.
Un año antes, en 1983, Doyne, Chambliss y Beutler llegaron a la conclusión de que los pacientes deprimidos sometidos a distintos programas de ejercicio aeróbico, comparados con un grupo control, formado por pacientes deprimidos sedentarios mostraron la eficacia de los distintos programas de ejercicio aeróbico, frente al sedentarismo, en el tratamiento de la depresión.
Y así muchos otros estudios, como Van Amersfoort (1996), Sharkey (2000), etc. Por ejemplo, en 1987 Fremont y Craighead, y más tarde en Hiys en 1999 llegaron incluso a demostrar empíricamente que el ejercicio físico aeróbico era tan eficaz como la psicoterapia en la reducción de un trastorno depresivo.
Podríamos continuar así durante horas, pero como no es este un blog de psicología y no soy yo quien para hablar de esta ciencia, solo diré que personalmente tengo comprobado que desde que dedico al menos un par de horas al día al ejercicio físico por lo menos de lunes a viernes, sufro de mucha menos ansiedad, apenas encuentro motivos para enfadarme y me siento feliz en un alto porcentaje de las horas del día, especialmente en las inmediatamente posteriores al ejercicio realizado.
Casi todos los estudios que he encontrado husmeando por ahí hablan de ejercicio aeróbico (correr, bicicleta, zumba, gap, etc), pero cualquier actividad física que requiera de un esfuerzo, una mínima concentración y permita liberar todas esas hormonas retenidas, es eficaz, como por ejemplo el fitness, al que más tiempo dedico. Y os aseguro que desde que lo hago soy mucho más feliz.
Así
que ya sabéis, ¡a mover el culo!



0 comentarios:
Publicar un comentario