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Mi primera media maratón

Hace aproximadamente unos 16 meses que empecé a correr, me parecía toda una proeza terminar una carrera de 10 kilómetros entonces y a los 3 meses de empezar a entrenar lo hice por primera vez, hoy, menos un año y medio después, terminé mi primera media maratón y lo hice con un tiempo 01:56:27 y un ritmo medio de 05:31. No son grandes marcas, pero es todo un logro para mí, además hacerlo con el entrenamiento de dos grandes triatletas como son Carlos Enrique González y Alba Reguillo, ambos competirán en los mundiales del Ironman en Kona, Hawai, es todo un lujo para alguién como yo.

Lo más sorprendente con esta experiencia es lo increíble que me resulta la manera en la que aprendes a conocer tu cuerpo en un reto de este tipo, a administrar tus fuerzas, a saber cuándo puedes y cuando no, a pensar con la cabeza. En este momento me pregunto por qué dejaría en su día de hacer estas cosas; la mejor decisión que he tomado ha sido volver a empezar, volver a sentirme vivo. Sinceramente, no creo que me vaya a cansar de esto en mucho tiempo.

Mente sana, cuerpo sano

Decía Louise Hay, representante del movimiento del Nuevo Pensamiento: "Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tú por dentro. En el momento en que te dispones a cambiar, es asombroso cómo el universo comienza ayudarte, y te trae lo que necesitas."

El trabajo físico es importante, lo es y mucho, pero nunca dejéis de cuidar vuestro interior, amaros a vosotr@s mism@s y una vez que que lo hagáis podréis empezar a cosechar buenos resultados. La meditación es una buena manera de cuidar nuestro interior y a la vez una vía para comprendernos y mimarnos, porque gracias a ella aprendemos más sobre nosotros mismos.



Moved el culo y sed felices


Desde hace varios años mi horario de trabajo es de tardes, pero cada día me despierto a las 7:45 de la mañana. Cuando digo esto en reuniones sociales o familiares es muy normal que alguien ponga cara de desconcierto (o algo peor) y haga cometarios del tipo: "pudiendo dormir y madrugas, que tontería" o "¿por qué haces eso?". No lo entienden, definitivamente no lo entienden. 

Veréis, me levanto a esa hora, desayuno ligero y doy una vuelta con mi perro, Custom, después cojo mi mochila y me voy a entrenar, a eso de las nueve de la mañana ya estoy "dándole caña al cuerpo". Los motivos por los que los hago son varios, en primer lugar pporque si me quedase en la cama hasta las once, entre los preparativos, cocinar, comer y sacar a Custom se meiría la mañana completa y al llegar a casa por la noche del trabajo seguro que me diría: Pedro, solo duermes, comes y trabajas en el día.

Pero hay otro motivo mucho más importante para hacer algo así, es una verdadera terapia ideal para iniciar el día. Y no es que lo diga solo yo desde mi experiencia persona, es de sobra conocido que existen numerosos trabajos que han analizado la relación de la eficacia del ejercicio físico en el estado de ánimo, incluso en el tratamiento de la depresión.

Por ejemplo, los estudios de Hayden y Allen, en 1984, compararon el nivel de depresión entre personas que practicaban ejercicio aeróbico (como el running) y grupos control de sedentarios, llegando a la conclusión de que los primeros sufrían menos depresión subjetiva que las personas sedentarias.

Un año antes, en 1983, Doyne, Chambliss y Beutler llegaron a la conclusión de que los pacientes deprimidos sometidos a distintos programas de ejercicio aeróbico, comparados con un grupo control, formado por pacientes deprimidos sedentarios mostraron la eficacia de los distintos programas de ejercicio aeróbico, frente al sedentarismo, en el tratamiento de la depresión.

Y así muchos otros estudios, como Van Amersfoort (1996), Sharkey (2000), etc. Por ejemplo, en 1987 Fremont y Craighead, y más tarde en Hiys en 1999 llegaron incluso a demostrar empíricamente que el ejercicio físico aeróbico era tan eficaz como la psicoterapia en la reducción de un trastorno depresivo.

Podríamos continuar así durante horas, pero como no es este un blog de psicología y no soy yo quien para hablar de esta ciencia, solo diré que personalmente tengo comprobado que desde que dedico al menos un par de horas al día al ejercicio físico por lo menos de lunes a viernes, sufro de mucha menos ansiedad, apenas encuentro motivos para enfadarme y me siento feliz en un alto porcentaje de las horas del día, especialmente en las inmediatamente posteriores al ejercicio realizado. 

Casi todos los estudios que he encontrado husmeando por ahí hablan de ejercicio aeróbico (correr, bicicleta, zumba, gap, etc), pero cualquier actividad física que requiera de un esfuerzo, una mínima concentración y permita liberar todas esas hormonas retenidas, es eficaz, como por ejemplo el fitness, al que más tiempo dedico. Y os aseguro que desde que lo hago soy mucho más feliz.

Así que ya sabéis, ¡a mover el culo!  

Anda tu camino

Con la frase de la foto, escrita por el calabrés Antonio Porchia, hoy quiero aseguraros algo que he comprobado por mi propia experiencia, creer en ti mismo sin que te importe demasiado que nadie más lo haga es el camino directo a la felicidad.

Para conseguirlo debes convertir lo negativo en positivo, nunca dejes de pensar en positivo, aquello te parezca mal debes someterlo a una inversión inmediata, acaba con los pensamientos negativos, por ejemplo, cosas tan sencillas como sustituir un pensamiento del tipo "no hables" por "tengo cosas importantes que decir". O cambiar el "¡no puedo hacer nada!" por "tengo éxito cuando me lo propongo".

Trata de no generalizar, céntrate en en lo positivo,  se consciente de tus logros por pequeños o sencillos que te puedan parecer a ti o que te hagan creer los demás que son. No te compares con nadie, cada cual es como es, cada uno tiene sus tiempos, sus plazos, sus metas... Conseguirás lo que desees si te lo propones, pero en tus tiempos y plazos. Para ello debes confiar en ti mism@ siempre y aceptarte. Pero aceptarnops no significa para nada conformarnos, hay que esforzarse para mejorar.

Si a mi me ha funcionado, le funcionará a cualquiera, seguro. Y puedo asegurar que yo me di cuenta de que había funcionado de la noche a la mañana, aunque el resultado venía siendo el fruto del trabajo de años enforzándome, creyéndomelo, luchando día a día por conseguirlo y de repente, un día, me di cuenta de que lo tenía.


Y ahora, ya sabes, sal ahí afuera y consíguelo.

El yoga y sus beneficios



Foto Centro de Yoga OmMara en Alcázar de San Juan (C. Real)
En la entrada de hoy voy a hablaros un poco del yoga del que, lo reconozco abiertamente, no conozco nada por experiencia propia, pero gracias a Gloria Osuna, una amiga que es profesora de Hatha yoga, que me habló de esta práctica y viendo el gran entusiasmo que despierta en ella y en muchas personas que lo practican, me he ido informando poco a poco en diversas páginas web y mediante videos en los que se habla de los muchos, incontables casi, beneficios del yoga.


Desde la pérdida de peso hasta una piel suave y brillante o la estabilidad mental, parece que practicar yoga sirve para todo, y no debe estar esto muy leos de la realidad cuando esta disciplina se viene practicando incesablemente desde hace siglos. Los beneficios del yoga se manifiestan en el plano físico, mental y emocional y podemos destacar básicamente diez.

Para empezar mejor la aptitud física durante todo el año. Se está saludable no sólo cuando se está en una buena condición física, sino que ello se complementa con un equilibrio mental y emocional.


Algo que para algunas personas puede ser interesante (siempre desde el punto de vista de la salud) es la pérdida de peso y es que la práctica del Surya Namaskar (Saludos al sol) y el pranayama Kapalbhati son dos de las diferentes técnicas que el yoga brinda para la pérdida de peso.


 El alivio de tensión es otra de las cosas que podemos lograr con el yoga, pues la práctica diaria de unos pocos minutos de yoga pueden ser un método de deshacerse de la tensión acumulada a diario, tanto física como mental.


Se consigue alcanzar una paz interior. Y esto os aseguro que se comprueba en cuanto charlas unos minutos con alguien que practica yoga, haced la prueba, relaja el simple hecho de mantener una conversación con estas personas, imaginad practicarlo. Y es que la verdadera paz se encuentra en nuestro interior, motivo por el cual es recomendable un breve recreo diario para experimentar esta maravillosa sensación, mediante las prácticas del yoga y la meditación. 


Nuestro sistema es una combinación perfecta de cuerpo, mente y espíritu. Por ello, una irregularidad a nivel físico afecta el plano mental; del mismo modo, cualquier inquietud presente en la mente puede manifestarse como una enfermedad a nivel físico. Las posturas de yoga no sólo masajean los distintos órganos físicos, sino que además fortalecen el sistema muscular; complementariamente, las técnicas de respiración, los pranayamas y la meditación ayudan a liberarnos del estrés y mejoran nuestro sistema inmunológico.


El yoga puede ayudar a vivir con mayor conciencia, esto es, el yoga ayuda a la toma de conciencia y a traer nuestra mente al momento presente, donde puede permanecer feliz y concentrada.
Puede resultar sorprendente, pero el yoga puede incluso ayudar a mejorar las relaciones con de pareja, familiares, amigos o seres queridos. Las mentes relajadas, felices y contentas son capaces de afrontar de manera sensible y sensitiva nuestras relaciones diarias.



El yoga puede ayudarnos a aumentar nuestra energía. Unos pocos minutos diarios de yoga nos ofrecen el secreto para sentirnos frescos y llenos de energía, incluso después de un largo día.



Volviendo al plano estrictamente físico, el yoga mejora la flexibilidad y postura. Quienes practican yoga habitualmente gozan de un cuerpo fuerte, flexible y saludable. El yoga colabora a estirar, tonificar y fortalecer los músculos del cuerpo, así como a mejorar la postura del cuerpo.
Dicen quienes lo practican que tanto el yoga como la meditación tienen el poder de mejorar nuestra capacidad intuitiva para que, sin esfuerzo, seamos capaces de saber lo qué hay que hacer, cómo y cuándo, obteniendo de ese modo el mejor provecho posible. 


Para terminar os dejo un video que grabé con Gloria en un entorno ideal, el parque Alces de Alcázar de San Juan.



Redactado con ayuda de www.elartedevivir.org.

A LA UNA Y PICO...

Hoy me vuelvo a encontrar solo y sin emabrgo sigo sin saber realmente qué es la soledad. Nunca estoy aislado de otros seres humanos, pero a veces parece que no hablo su mismo idoma. Estoy rodeado de gente pero no logro comunicarme sentimentalmente con ellos. La verdad es que empezo a sentirme un poco desquiciado, tal vez sea yo el que está mal de la azotea, tal vez no sea el resto del mundo y lo que me han estado intentando vender durante años como normalidad sea realmente lo normal, quizá no haya ningún complot mundial para hacerme creer que yo no soy único y simplemente es que no lo sea... Pero todo esto ¿realmente importa? Yo cada día empiezo a pensar que no, que lo realmente importante es disfrutar de lo que vivimos día a día, da igual si esto es real o solo es matrix como en aquella película de los hermanos de apellido impronunciable. Cada día que pasa me da todo un poco más igual, eso es en definitiva lo que quería decir.

Hoy me han dicho que profesionalmente soy mucho mejor que hace 4 años, yo creo que simplemente lo que pasa es que hoy en día me da todo mucho más igual que hace 4 años y por eso parezco más seguro. Pero no es seguridad, es solo que ya no me importa si algo sale bien o mal, solo quiero hacerlo, porque es mi obligación, y salir disparado del curro, solo eso. Aunque a veces haga justo lo contrario y esté deseando ir a trabajar para salir disparado de mi vida privada, porque a veces ésta ni siquiera existe. Y si hace unos años eso me llegó a preocupar, ahora me da igual. A pesar de haber pensado este verano que resucitaba, me he dado cuenta de que nunca se resucita, solo crees hacerlo, pero es apenas un estímulo pasajero que no ha llegado, en esta ocasión, más allá de octubre. Aunque no es poco, normalmente no pasan de agosto.


Y ahora, aquí, esperando a que pase un nuevo día, me da la una (o casi) de la madrugada sin saber en qué coño he gastado mi valioso puente del 1 de noviembre. Pero da igual, total ella no está a mi lado y pasado mañana volveré al trabajo como si nunca hubiera sido sábado, como si el domingo fuera solo cosa de ficción. Así que da lo mismo, nadie comparte mi tiempo libre, no importa que se acabe, da igual si lo tengo.

DESAYUNO SIN DIAMANTES

La verdad es que desde hace mucho tiempo pienso en las consecuencias de una locura. A punto estuve de aceptar aquella tentadora "oferta" de Noruega. Y si no recuerdo mal hasta llegué a hacer las maletas para marcharme a Asturias. Pero se que en realidad nunca me largaré de aquí, lo se, no me preguntéis por qué, pero lo se. Nada me retiene, no tengo pareja estable, no tengo un trabajo que me "entusiasme", solo a mi familia a la que, para ser sincero, quiero más cuanto más tiempo paso alejado de ella. Entonces ¿qué me retiene? No lo se, de verdad que no, tal vez sea solo pura dejadez, o vaguería, o vaya usted a saber. Lo cierto es que esta maldita tierra me tiene bien pillado, ¡joder que si!
Soy de los que piensan que la edad no es límite para nada, pero en el fondo se que me queda poco tiempo, estoy a punto de llegar a la línea de "no retorno", esa línea que los pilotos conocen y a partir de la cual, si pasas, no podrás regresar porque el combustible no da más de si. Se que estoy al borde una línea parecida, una de esas líneas que si alcanzas, ya no hay posibilidad de volver, o de rectificar, me queda poco para tomar una decisión de ese calibre, me voy o me quedo, y se que si no tomo la decisión antes de llegar a esa línea, ya nunca la tomaré, pero realmente no se si la quiero tomar. Sería tan fácil si alguien me diese una señal, no se, una nueva persona que entrase en mi vida, o una que reapareciese en ella, tal vez un despido o una llamada vocacional tardía... lo que sea. Y sin embargo, mientras escribo esto, me acojona la idea de quedarme sin trabajo, me apura pensar que pueda conocer (o reencontrarme) a alguien que cause tal impacto en mi vida, no se, pero creo que soy un acojonado, bueno, no lo creo, lo se.

La vida asusta y en cambio todos deseamos vivirla, paradoja de a peseta, lo se, pero yo soy así, España y yo somos así, como diría un personaje de televisión. Pero luego pienso, y le doy vueltas a la puta cabeza, y pienso más y más. Y cuando me canso de pensar me doy cuenta de que no estoy asustado, simplemente me he acomodado y el miedo no es al cambio en si, sino más bien se trata de pereza para empezar de nuevo todo lo que he ido acumulando en estos años, y no me refiero a riquezas materiales, viles objetos, sino a algo más, a una vida. Hoy por hoy tengo identidad, se quien soy, me conozco y creedme que me ha costado mucho llegar a conocerme, saber quien soy y para qué estoy aquí. Tal vez no sea un héroe, ni un ejemplo para los niños, puede que ni si quiera exista una sola persona en este mundo que me vea como a alguien que merezca la pena, pero yo se quien soy, algo que me ha costado demasiado tiempo, creedme.

Algún día cogeré ese tren, pero mientras tanto, la verdad es que no me cuesta demasiado acostumbrarme a esta estación ni a sus gentes. Aunque se que mi destino está en otro lado.