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Mente sana, cuerpo sano

Decía Louise Hay, representante del movimiento del Nuevo Pensamiento: "Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tú por dentro. En el momento en que te dispones a cambiar, es asombroso cómo el universo comienza ayudarte, y te trae lo que necesitas."

El trabajo físico es importante, lo es y mucho, pero nunca dejéis de cuidar vuestro interior, amaros a vosotr@s mism@s y una vez que que lo hagáis podréis empezar a cosechar buenos resultados. La meditación es una buena manera de cuidar nuestro interior y a la vez una vía para comprendernos y mimarnos, porque gracias a ella aprendemos más sobre nosotros mismos.



Anda tu camino

Con la frase de la foto, escrita por el calabrés Antonio Porchia, hoy quiero aseguraros algo que he comprobado por mi propia experiencia, creer en ti mismo sin que te importe demasiado que nadie más lo haga es el camino directo a la felicidad.

Para conseguirlo debes convertir lo negativo en positivo, nunca dejes de pensar en positivo, aquello te parezca mal debes someterlo a una inversión inmediata, acaba con los pensamientos negativos, por ejemplo, cosas tan sencillas como sustituir un pensamiento del tipo "no hables" por "tengo cosas importantes que decir". O cambiar el "¡no puedo hacer nada!" por "tengo éxito cuando me lo propongo".

Trata de no generalizar, céntrate en en lo positivo,  se consciente de tus logros por pequeños o sencillos que te puedan parecer a ti o que te hagan creer los demás que son. No te compares con nadie, cada cual es como es, cada uno tiene sus tiempos, sus plazos, sus metas... Conseguirás lo que desees si te lo propones, pero en tus tiempos y plazos. Para ello debes confiar en ti mism@ siempre y aceptarte. Pero aceptarnops no significa para nada conformarnos, hay que esforzarse para mejorar.

Si a mi me ha funcionado, le funcionará a cualquiera, seguro. Y puedo asegurar que yo me di cuenta de que había funcionado de la noche a la mañana, aunque el resultado venía siendo el fruto del trabajo de años enforzándome, creyéndomelo, luchando día a día por conseguirlo y de repente, un día, me di cuenta de que lo tenía.


Y ahora, ya sabes, sal ahí afuera y consíguelo.

DESAYUNO SIN DIAMANTES

La verdad es que desde hace mucho tiempo pienso en las consecuencias de una locura. A punto estuve de aceptar aquella tentadora "oferta" de Noruega. Y si no recuerdo mal hasta llegué a hacer las maletas para marcharme a Asturias. Pero se que en realidad nunca me largaré de aquí, lo se, no me preguntéis por qué, pero lo se. Nada me retiene, no tengo pareja estable, no tengo un trabajo que me "entusiasme", solo a mi familia a la que, para ser sincero, quiero más cuanto más tiempo paso alejado de ella. Entonces ¿qué me retiene? No lo se, de verdad que no, tal vez sea solo pura dejadez, o vaguería, o vaya usted a saber. Lo cierto es que esta maldita tierra me tiene bien pillado, ¡joder que si!
Soy de los que piensan que la edad no es límite para nada, pero en el fondo se que me queda poco tiempo, estoy a punto de llegar a la línea de "no retorno", esa línea que los pilotos conocen y a partir de la cual, si pasas, no podrás regresar porque el combustible no da más de si. Se que estoy al borde una línea parecida, una de esas líneas que si alcanzas, ya no hay posibilidad de volver, o de rectificar, me queda poco para tomar una decisión de ese calibre, me voy o me quedo, y se que si no tomo la decisión antes de llegar a esa línea, ya nunca la tomaré, pero realmente no se si la quiero tomar. Sería tan fácil si alguien me diese una señal, no se, una nueva persona que entrase en mi vida, o una que reapareciese en ella, tal vez un despido o una llamada vocacional tardía... lo que sea. Y sin embargo, mientras escribo esto, me acojona la idea de quedarme sin trabajo, me apura pensar que pueda conocer (o reencontrarme) a alguien que cause tal impacto en mi vida, no se, pero creo que soy un acojonado, bueno, no lo creo, lo se.

La vida asusta y en cambio todos deseamos vivirla, paradoja de a peseta, lo se, pero yo soy así, España y yo somos así, como diría un personaje de televisión. Pero luego pienso, y le doy vueltas a la puta cabeza, y pienso más y más. Y cuando me canso de pensar me doy cuenta de que no estoy asustado, simplemente me he acomodado y el miedo no es al cambio en si, sino más bien se trata de pereza para empezar de nuevo todo lo que he ido acumulando en estos años, y no me refiero a riquezas materiales, viles objetos, sino a algo más, a una vida. Hoy por hoy tengo identidad, se quien soy, me conozco y creedme que me ha costado mucho llegar a conocerme, saber quien soy y para qué estoy aquí. Tal vez no sea un héroe, ni un ejemplo para los niños, puede que ni si quiera exista una sola persona en este mundo que me vea como a alguien que merezca la pena, pero yo se quien soy, algo que me ha costado demasiado tiempo, creedme.

Algún día cogeré ese tren, pero mientras tanto, la verdad es que no me cuesta demasiado acostumbrarme a esta estación ni a sus gentes. Aunque se que mi destino está en otro lado.