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Diciembre, 31 días de actividad

El invierno es duro diciembre es el mes menos proclive para marcase objetivos en materia de actividad física, lo sabemos todos. Las navidades, el puente de la Constitución, el frío, la lluvia, la nieve incluso...

Sin embargo es precisamente cuando peor se ponen las cosas, cuando más tenemos que empeñarnos en hacerlo bien. Si llueve nos ponemos el chubasquero, si hay cenas de empresa, nos apretamos el cinturón y controlamos lo que comemos (y bebemos), si hay fiestas, nos obligamos a madrugar para ir al gimnasio. Y así con todo, porque tenemos que ser más fuertes que esos pecados capitales que son la gula y la pereza, para seguir estando en forma y demostrar que si de verdad quieres algo, puedes conseguirlo.

Pues dicho y hecho: me planteé no parar ni un solo día en el último mes del año, un día una actividad, así fue el reto y me puse el traje de faena. El día uno de diciembre lo empecé participando en el VI Trail Humedales manchegos, donde hacía los 15 Km del recorrido en una hora y 16 minutos, mejorando mucho mi ritmo en esa misma carrera del año pasado, los días siguientes los dediqué a una recuperación activa, descansar pero sin parar. 

Un par de días dedicados a descarga muscular en el fisio, entrenamiento tanto en sala como en el exterior y acabar el mes (y el año) con una carrera final: la San Silvestre Toledana.

¿Por qué corro? Hay mil motivos

Una vez más salí a entrenar y una vez finalizada la tirada del día me pregunté ¿por qué corro? No soy el único, hay cada día más gente que sale a correr, que participa en carreras populares, evidentemente, pero ¿por qué lo hacemos? Es uno de los deportes más lesivos que existen y en el que más esfuerzo se requiere, pero lo hacemos ¿cuál es el motivo que nos empuja a ello?

Me he puesto a buscar artículos para dar una respuesta lógica que no se basase solo en emociones propias que, al fin y al cabo pueden ser mías pero no necesariamente tienen por qué compartirlas el resto de corredores que deambulan por ahí. Y me he encontrado con algunos de los motivos que lleva a que esta actividad física vaya en auge.

Lo primero y más evidente es que a pesar del esfuerzo, correr nos proporciona buenas sensaciones físicas, está claro que mejora nuestra salud, proporciona un mayor bienestar físico y psíquico, podemos decir incluso que nos rejuvenece orgánica y físicamente, permite limpiar las arterias y los pulmones; tonifica los músculos; fortalece los huesos; refuerza los cartílagos; despeja la mente; aclara las ideas; estiliza el cuerpo; incrementa la fuerza; incrementa la resistencia; mejora el apetito sexual; posibilita un incremento de las defensas del organismo... Y todo ello nos refuerza el autoestima.

En estos tres años que llevo corriendo he podido comprobar otra de las cosas que leía en uno de los artículos que he estado mirando, y es que es cierto y absolutamente notorio que después de realizar varios kilómetros suavemente uno se encuentra mejor, más relajado y en paz consigo mismo, hemos desconectado y si, no logramos olvidar los problemas, al menos si que los hemos estado mirando con otra perspectiva más desenfadada mientras corríamos. Cuando ese entrenamiento se va acumulando a lo largo del tiempo, conseguimos grandes cotas de salud y de bienestar, esa salud que echamos de menos cuando no la tenemos, sentimos una vez que hemos empezado a correr ya en la madurez, que tiene un alto valor y queremos seguir manteniendo esa sensación de salud.

Y luego hay algo fundamental, la búsqueda de límites, nuestros límites. Cuando yo empecé a correr llevaba unos años practicando otras actividades en serio y ya me hebía empezado a "picar" con mis límites, con esas cosas que pensé que jamás sería capaz de hacer y que comprobaba que iba logrando. Una vez empecé a correr vi que había muchos otros objetivos que ahora si que podían ser alcanzados, solo con proponérmelo y ser persistente. Correr me gratificó desde el sacrificio, me ayudó a ver la vida de otra manera, os aseguro que esto que es algo que se comenta en ciertos artículos, en mi caso fue mucho más evidente de lo que podría haber imaginado. Las motivaciones en general te hacen sentir mejor fisícamente y aportan recompensas emocionales inimaginables cuando aun no has empezado a mover el culo.

En los 80 lo llamabamos yoguin, ahora running, da igual, correr es una de las prácticas más simples y a la vez completas que puede realizar el organismo, no necesitamos tiempos ni ritmos ajenos, niveles ni siquiera objetivos personales. Su nivel técnico y de agilidad tampoco es elevado, con lo que abarca un amplio porcentaje de la población, y eso se nota en parques y calles de nuestras ciudades y pueblos cada día.

Y por si fuera poco es el modo más efectivo para obtener una óptima salud cardiovascualar, alarga la vida, fortalece el corazón, tonifica los músculos y mejora la circulación. Correr ayuda a reducir los niveles de grasa corporal considerablemente y se genera más hormona del crecimiento. Los huesos tienen una mayor capacidad de reparación y las articulaciones se vuelven más flexibles y más lubricadas.

Cuando corremos mejora la coordinación, la agudeza mental y la concentración, alivia la fatiga mental, agudiza la memoria y mejora la resistencia emocional. El sistema inmunitario se hace más fuerte y resistente. 

Correr es la mejor forma para liberarse del estrés y hay estudios que demuestran que hasta dos horas después de la actividad el organismo sigue segregando endorfinas, también conocida como hormona del placer, que nos proporciona una alta dosis de binestar y relajación. Nuestra salud, autoestima y confianza se incrementan con un entrenamiento regular y eso a mi no me lo ha contado nadie, lo he vivido, lo vivo cada día.

Este post ha sido escrito desde la experiencia propia con la ayuda de artículos de:
www.runners.es
www.running.es
www.lavozlibre.com

Todos como Stefanie, si queremos, podemos

El antes y el después de Stefanie Macherhammer
Cuando creáis que no podéis pensad en ella, se llama Stefanie Macherhammer. Jamás os rindáis, porque con fuerza de voluntad y constancia todo se puede, como ella misma cuenta en su cuenta de Instagram, donde explica que ella era una niña gordita y que con 12 y 13 años siempre tenía hambre. 

Probó una dieta tras otra y hacía horas de cardio y fitness, ejercicios de peso, etc. Pero empezó a tener problemas en las articulaciones y asegura que empezó a "mirar a otro lado" porque no no quería verse en los espejos y llevaba ropas sueltas siempre porque nada de lo que hacía funcionaba para perder peso.

Stefanie asegura que muy a menudo la voluntad más fuerte es inútil si no sabes dónde ni cómo empezar. Muchos se arruinan a sí mismos más que a su metabolismo y el cuerpo aprende a trabajar de manera más eficiente. Explica que tienes que aprender a encontrar una manera de hacer las cosas de forma permanente. 

Stefanie nos habla de su dieta, su progreso personal en el gimnasio y de su entrenador, de su preparación con profesionales y de sus progresos con un plan personalizado.Agradecida a su entrenador Moritz Werner, que le ha dado todos sus conocimientos y la motivación para ver las cosas con una perspectiva diferente.


Stefanie nos termina diciendo que es un trabajo duro, que te tienes que sacrificar, pero es posible. Evidentemente hace publicidad de la empresa para la que trabaja y la web muscle.intelligence@gmx.at donde dicen poder ayudarte a conseguir un reto así. No es necesario irse tan lejos, seguro que todos tenemos cerca un centro deportivo o un entrenador personal y otros profesionales dispuestos a ayudarnos, solo es cuestión de no ponernos excusas a nosotros mismos para hacer lo que queremos hacer y llegar hasta donde nos propongamos.