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| El antes y el después de Stefanie Macherhammer |
Cuando creáis que no podéis pensad en ella, se llama Stefanie Macherhammer. Jamás os rindáis, porque con fuerza de voluntad y constancia todo se puede, como ella misma cuenta en su cuenta de Instagram, donde explica que ella era una niña gordita y que con 12 y 13 años siempre tenía hambre.
Probó una dieta tras otra y hacía horas de cardio y fitness, ejercicios de peso, etc. Pero empezó a tener problemas en las articulaciones y asegura que empezó a "mirar a otro lado" porque no no quería verse en los espejos y llevaba ropas sueltas siempre porque nada de lo que hacía funcionaba para perder peso.
Stefanie asegura que muy a menudo la voluntad más fuerte es inútil si no sabes dónde ni cómo empezar. Muchos se arruinan a sí mismos más que a su metabolismo y el cuerpo aprende a trabajar de manera más eficiente. Explica que tienes que aprender a encontrar una manera de hacer las cosas de forma permanente.
Stefanie nos habla de su dieta, su progreso personal en el gimnasio y de su entrenador, de su preparación con profesionales y de sus progresos con un plan personalizado.Agradecida a su entrenador Moritz Werner, que le ha dado todos sus conocimientos y la motivación para ver las cosas con una perspectiva diferente.
Stefanie nos termina diciendo que es un trabajo duro, que te tienes que sacrificar, pero es posible. Evidentemente hace publicidad de la empresa para la que trabaja y la web muscle.intelligence@gmx.at donde dicen poder ayudarte a conseguir un reto así. No es necesario irse tan lejos, seguro que todos tenemos cerca un centro deportivo o un entrenador personal y otros profesionales dispuestos a ayudarnos, solo es cuestión de no ponernos excusas a nosotros mismos para hacer lo que queremos hacer y llegar hasta donde nos propongamos.



La amistad es a veces imprescindible, aunque hay personas que por necesidad acaban aprendiendo a vivir sin ella, no obstante es algo digno de alabanzas, porque hay veces que suceden cosas en la vida que sin la amistad de otros difícilmente se podrían superar, y cuando digo amistad incluyo a aquellos familiares, hermanos, padres, primos, que se compartan más como amigos que como familiares en determinados momentos, algo que los convierte, si cabe, en más queridos aun por la persona en si. Decía Ramón y Cajal que “A los amigos, como a los dientes, los vamos perdiendo con los años, no siempre sin dolor.” Y qué razón tenía el científico, porque esas personas que en algún momento de tu vida, más o menos extenso, se convierten en casi todo para ti, poco a poco van desapareciendo, no hay explicación lógica muchas veces para esa desaparición, pero lo cierto es que por uno u otro motivo, tardando más o menos, va sucediendo y si no sabes reponerlos a tiempo llega un momento en que te quedas solo en medio de un mundo cada vez más poblado, paradójica circunstancia.



